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Milo ya está en México: la solidaridad de toda una comunidad volvió a hacer posible un viaje lleno de esperanza

Este lunes 22 de junio, Milo Alodi y su familia ya se encuentran rumbo a México para iniciar una nueva etapa del tratamiento que podría seguir mejorando significativamente su calidad de vida. El viaje, concretado gracias a una enorme cadena solidaria, vuelve a convertirse en un símbolo de unión para San Lorenzo y toda la región.

Milo, el pequeño sanlorencino que padece parálisis cerebral, regresa al país norteamericano para continuar con un tratamiento experimental denominado Cytotron, una terapia no invasiva basada en campos electromagnéticos de baja intensidad que busca estimular la neuroplasticidad y favorecer la recuperación de funciones motoras y cognitivas. Durante su primera experiencia, realizada en 2025, la familia aseguró que los resultados fueron muy positivos: logró sostener mejor el tronco y la cabeza, disminuyó el tono muscular, dejó de necesitar medicación y presentó avances en el habla, la respiración y la concentración.

A través de un emotivo mensaje publicado en redes sociales, la familia expresó su profundo agradecimiento a cada una de las personas que colaboraron, difundieron la campaña, participaron de eventos, realizaron donaciones o acompañaron con una oración durante los últimos meses.

«Lo logramos una vez más. Gracias a la gente», señalaron, remarcando que este nuevo viaje es el resultado del amor, la solidaridad y el compromiso de miles de personas que decidieron involucrarse en una causa que trascendió las fronteras de la ciudad.

Antes de la partida, familiares, amigos y vecinos acompañaron a Milo en una emotiva despedida que se transformó en una verdadera celebración de esperanza. La salida, estuvo cargada de abrazos, aplausos y muestras de cariño para una familia que nunca dejó de luchar.

Detrás de este nuevo viaje hay meses de trabajo colectivo: rifas, peñas solidarias, fiestas, campañas de difusión, donaciones y cientos de gestos anónimos que demostraron que cuando una comunidad se une, incluso los objetivos más difíciles pueden hacerse realidad.

Más allá del tratamiento médico, la historia de Milo se transformó en una lección de empatía y compromiso social. San Lorenzo volvió a demostrar que, cuando se trata de acompañar a uno de los suyos, la solidaridad no tiene límites.

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