
La Hernia Diafragmática Congénita es una malformación que, en la mayoría de los casos, puede detectarse durante el embarazo mediante una ecografía morfológica. En el caso de Matheo Gael Díaz, ese diagnóstico no llegó antes de nacer. Recién cuando tenía un año de vida los médicos pudieron descubrir la patología que marcaría el comienzo de una larga lucha por su salud.
Hoy, con apenas tres años, Matheo ya atravesó varias internaciones, estudios y cirugías. Y este viernes 17 de julio, a las 7 de la mañana, deberá afrontar una nueva intervención quirúrgica en el Hospital Español, de Rosario. Para que eso sea posible, su familia necesita reunir 1.300.000 pesos destinados a cubrir gastos de la institución y otros costos que la obra social no contempla.
Su mamá, Milagros, recuerda que durante los primeros meses nada hacía pensar en la compleja situación que estaban atravesando: «Él nació súper bien, pero a los cuatro meses empezó a enfermarse muy seguido. Después de dos meses de estudios descubrieron que tenía intestinos, hígado y un riñón aplastándole un pulmón. Ahí llegó la primera cirugía: le acomodaron todos los órganos. Estuvo en terapia intensiva con algunas complicaciones, pero salió adelante.»
Poco después apareció un nuevo problema. Matheo comenzó a sufrir infecciones urinarias recurrentes y, luego de varios estudios, los médicos detectaron un reflujo vesicoureteral bilateral, una patología que provoca que parte de la orina vuelva hacia los riñones, órganos preparados para eliminarla y no para recibirla nuevamente, situación que puede producir lesiones permanentes.
«Esperaron hasta que cumpliera un año para hacerle la cistouretrografía. Ahí apareció un reflujo grado 4 en el riñón derecho y grado 5 en el izquierdo. Primero intentaron evitar otra operación y nos derivaron a un urólogo», cuenta Milagros.
A los 18 meses, Matheo volvió a entrar al quirófano para una cirugía de fimosis que buscaba disminuir el grado de reflujo. La intervención fue exitosa y, tras un nuevo estudio realizado este año, un informe indicó que el problema prácticamente había desaparecido. Con ese resultado, el equipo médico decidió suspender la medicación preventiva que recibía cada noche.
Sin embargo, poco tiempo después volvió a sufrir una infección urinaria de gran intensidad que obligó a internarlo por deshidratación. «Eso alertó a los médicos. Revisaron nuevamente las imágenes y descubrieron que el informe anterior era incorrecto. En realidad, Matheo seguía teniendo un reflujo grado 4 en el riñón izquierdo», detalló la mamá.
Ese diagnóstico llevó a programar una nueva cirugía. Durante la intervención, los especialistas le inyectarán una sustancia destinada a generar un efecto de válvula que impida que la orina vuelva desde la vejiga hacia el riñón y continúe dañándolo. La operación ya fue suspendida en dos oportunidades, pero ahora no puede volver a postergarse.
Mientras tanto, Milagros y Malcom, los papás de Matheo, enfrentan otra dificultad: ambos se encuentran sin trabajo. Aun así, no dejaron de buscar alternativas para reunir el dinero necesario. Organizaron ventas de empanadas y recibieron la solidaridad de muchas personas, pero todavía no alcanzaron la suma que necesitan.
Quienes puedan y quieran colaborar con la familia pueden hacerlo mediante una transferencia bancaria al alias:
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Detrás de cada transferencia y de cada compra habrá mucho más que una ayuda económica. Habrá una familia sintiendo que no está sola y un niño de apenas tres años un poco más cerca de la cirugía que necesita para seguir creciendo, jugando y viviendo la infancia que merece.



