
Nota de opinión por Leila Abril Chinellato.
El mes de junio en nuestro país trae dos fechas que, aunque conmemoran hechos distintos, hacen referencia al mismo proceso histórico: la construcción de nuestra independencia.
Por un lado, el 17 de junio recordamos al General Martín Miguel de Güemes, quien junto a sus gauchos lideró la resistencia en el norte del país frente a las invasiones realistas. Su papel fue fundamental en la lucha independentista, ya que permitió frenar el avance del enemigo y posibilitar que José de San Martín elabore su campaña libertadora.
Fallecido a los 36 años tras ser herido en combate, Güemes representa el valor, el compromiso y la defensa incansable de la libertad y soberanía nacional.
Tres días después, el 20 de junio, conmemoramos el día de la Bandera en homenaje a su creador Manuel Belgrano. Abogado, militar y uno de los principales impulsores de la Revolución de Mayo, Belgrano dedicó su vida a la creación de una patria más justa y libre. Creador de nuestra bandera como símbolo patrio, la enarboló por primera vez en 1812 a orillas de nuestro querido Río Paraná, a pocos kilómetros de nuestra ciudad.
Estas dos fechas nos permiten recordar un momento decisivo de nuestra historia, y poner en valor la Nación que logramos crear.
Además, este junio nos encuentra atravesados por una pasión que nos une a todos bajo los colores de nuestra bandera: el mundial.
Quizás, esta sea una oportunidad para recordar que esa camiseta que nos ponemos en cada partido, esa bandera que levantamos para festejar y que se ve en plazas, comercios, escuelas y calles, tiene una historia detrás.
Una historia construida por hombres y mujeres que soñaron con una patria libre, y dieron su vida entera para lograrlo.
Cuando alentamos a la selección, también celebramos aquello que nos une como pueblo: una identidad compartida, una historia común y el orgullo de ser argentinos.



