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De Barrancas a Tánger: el largo viaje de una escritora que encontró su voz al otro lado del mundo

Hay viajes que se miden en kilómetros. Otros, en años. El de María Vilalta parece pertenecer a ambas categorías.

Nacida en Barrancas, comenzó a escribir a los nueve años. Lo hizo en silencio, con la obstinación de quien escucha una voz que los demás todavía no oyen.

Durante mucho tiempo guardó sus textos casi en secreto. Sin embargo, aquella niña que llenaba hojas de papel sin imaginar demasiado el futuro acaba de protagonizar una escena difícil de prever incluso para la imaginación más audaz: presentar, por segunda vez, un libro propio traducido al árabe en Marruecos.

El pasado 6 de mayo presentó «Tánger en los ojos de Drissi» en Rabat y tres días después hizo lo mismo en Tetouan, dos ciudades marroquíes cargadas de historia y cultura, allí en el norte africano.

«El libro lo tradujo mi amigo Nezuar el Idrissi, igual que el primero, ‘Te buscaré un amante’, publicado en 2021». La novela se adentra en la vida de Mohamed Drissi, ese pintor formado en el expresionismo pero que creó un estilo propio, y muy reconocido y respetado. «El libro está narrado en primera persona, con tres voces», explicó. Y para ilustrar más, agregó: «Él estaba obsesionado con mostrar a la gente de Tánger como es; no, como aparecen en las postales que sólo se usan para vender turismo».

Se sabe que el arte de Drissi estuvo profundamente marcado por sus luchas y el opresivo clima político de los «Años de Plomo» en Marruecos. Su obra, se dice, es un testimonio del exilio y la rebeldía.

Pero detrás de la historia del pintor hay otra historia: la de una escritora afincada en San Lorenzo desde sus 19 años y fascinada por Tánger, donde se desarrolla la novela. Al hablar de esa ciudad, su voz cambia. «Es un lugar mágico, con una energía diferente. Tiene luz, y la forma de ser de los de allí es diferente a todas. Es un crisol de gente; se habla mucho español y francés; hay ruidos y colores raros para nosotros».

Drissi, la excelencia; Tánger, la magia

Para María, Tánger deja de ser simplemente un escenario. «Con Tánger sucede que el lugar geográfico se transforma en un espacio con vida; pasa a ser un personaje más».

La autora investigó durante años la vida de Drissi. Conversó con personas que lo conocieron y recorrió lugares fundamentales en la formación del artista. «Necesité datos que me aportó su viuda, María Llardent Castillejos, a quien pude conocer personalmente. Cuando terminé apenas el primer capítulo, se lo envié y me respondió: ‘¿Cómo hiciste para lograr pensar como él?’ Ahí supe que yo estaba en el libro«.

María también visitó la escuela de arte de Tetouan donde estudió el pintor, quien – según su viuda – a menudo se sintió rechazado por la sociedad a raíz de su origen étnico y su condición económica. «El hombre que era director cuando él estudiaba me dijo que Drissi era ‘la excelencia; totalmente fuera de lo normal'».

La curiosidad, combustible imperecedero

Escucharla hablar de literatura conduce inevitablemente a otro territorio: la curiosidad. «Me gusta cuando encuentro cosas curiosas; eso me dispara la imaginación». Esa búsqueda constante parece ser el combustible de una obra que ya suma cerca de veinte libros publicados.

No deja de resultar llamativo que una profesora de Ciencias Económicas haya terminado construyendo una trayectoria literaria tan extensa. Ella misma reconoce que durante mucho tiempo convivió con la inseguridad. «No provengo de la literatura; soy profesora de Ciencias Económicas. Tuve mis cosas escritas escondidas, con mucha vergüenza, hasta los treinta y pico. Pero cuando empecé a publicar me di cuenta de que eso era mi espacio de felicidad».

Aún hoy, después de décadas escribiendo, los nervios siguen apareciendo. Dentro de pocos días presentará en Madrid «Loca por la vida», una de las obras que considera más arriesgadas de su carrera. «Estoy en estado de nervios porque el escritor siempre se expone. Hay mucha energía de uno metida en cada libro».

La confesión resulta reveladora. Porque detrás de las traducciones, los viajes y las presentaciones internacionales sigue estando aquella mujer que escribe impulsada por una mezcla de curiosidad, trabajo y asombro. «Me esfuerzo mucho en reproducir la mirada de niño, porque los niños son una fuente enorme de creatividad; ven cosas donde nosotros no».

Una voz que se escuche

Viaja con presupuestos ajustados. Hace sacrificios. «Dejo todo por la literatura; me apasiona y quiero contagiar a los más jóvenes, que en general no leen». Y cuando se le pregunta qué le gustaría alcanzar, su respuesta esquiva la fama por la fama misma. «Sólo por una cosa quisiera ser una escritora muy afamada: por tener una voz que se escuche».

Quizás allí esté la verdadera explicación de este recorrido improbable que une Barrancas con Rabat, San Lorenzo con Tetouan y las orillas del Paraná con las del Mediterráneo. Porque antes que los viajes, los idiomas o las traducciones, hubo una voz. Una voz que comenzó a escribirse a los nueve años. Y que, cuatro décadas después, sigue encontrando lectores al otro lado del mundo. «La lectura es una llave a la vida. Quien no lee se pierde más de la mitad de la vida». :::

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