
El cese de actividades iniciado por los prácticos de río, en rechazo al decreto del Gobierno nacional que desregula la actividad, comenzó a afectar el ingreso y la salida de buques en la Hidrovía Paraná-Paraguay. La medida genera preocupación en el complejo portuario del Gran Rosario, principal puerta de salida de las exportaciones argentinas, mientras crece el enfrentamiento entre el Ejecutivo y uno de los sectores clave de la navegación.
El conflicto entre el Gobierno nacional y los prácticos de río escaló este fin de semana y ya tiene consecuencias concretas sobre el comercio exterior argentino. Como respuesta al decreto firmado por el presidente Javier Milei que modifica el régimen de practicaje y pilotaje, los profesionales iniciaron un cese de actividades que paralizó gran parte de las maniobras de ingreso y egreso de embarcaciones en la Hidrovía Paraná-Paraguay.
La medida de fuerza comenzó luego de la publicación del Decreto 690/2026, mediante el cual la administración nacional avanzó con una profunda reforma del sistema vigente desde hace más de tres décadas. Desde el Gobierno sostienen que el objetivo es aumentar la competencia, reducir costos logísticos y mejorar la competitividad de las exportaciones argentinas. En cambio, los prácticos consideran que la norma pone en riesgo la seguridad de la navegación y desvaloriza una actividad altamente especializada.
El nuevo esquema elimina las restricciones para el ingreso de nuevos profesionales a la actividad, crea un registro abierto administrado por la Prefectura Naval Argentina, habilita la libre contratación entre armadores y prácticos y deja de establecer honorarios regulados, que pasarán a negociarse entre las partes con un tope máximo fijado por el Estado. Además, incorpora mecanismos para garantizar la continuidad del servicio ante eventuales conflictos que puedan afectar la operatoria portuaria.
Desde las entidades que representan a los prácticos calificaron la medida como una «desregulación irresponsable» y sostienen que la competencia basada únicamente en el precio puede comprometer la calidad del servicio y, en consecuencia, la seguridad de la navegación en una de las vías fluviales más complejas del mundo.
La Hidrovía, en el centro del conflicto
El paro adquiere una dimensión estratégica porque los prácticos son los profesionales habilitados para conducir los grandes buques a través de los canales navegables del río Paraná. Sin su intervención, la mayoría de las embarcaciones no puede realizar maniobras de ingreso o salida de los puertos, lo que provoca demoras en la carga y descarga de mercaderías y altera toda la cadena logística vinculada al comercio exterior.
La Hidrovía Paraná-Paraguay constituye el principal corredor exportador de la Argentina y cualquier interrupción de su funcionamiento repercute inmediatamente sobre las operaciones portuarias, el transporte y la industria agroexportadora.
El impacto en San Lorenzo y el Cordón Industrial
La situación genera especial preocupación en San Lorenzo y el Cordón Industrial santafesino, donde se concentra el mayor complejo agroexportador del país. Desde los puertos de San Lorenzo, Puerto General San Martín y Timbúes parte la mayor parte de las exportaciones de granos, aceites y subproductos argentinos, por lo que cada jornada de inactividad implica demoras logísticas y millonarios costos para toda la cadena productiva.
En una región cuya economía gira alrededor de la actividad portuaria, el conflicto trasciende la disputa entre el Gobierno y los gremios del sector. La incertidumbre alcanza a terminales portuarias, empresas exportadoras, transportistas y trabajadores vinculados directa o indirectamente al movimiento de los buques.



