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Una mirada a la historia del «San Lorenzo, Un Canto a la Libertad»

Entre el 20 y el 22 de febrero próximos, la región celebrará, un año más, la presencia de un festival que, con el correr de los años, bien puede considerarse «tope de gama» en el ámbito del folclore argentino. Es que desde su edición inaugural hasta la última (el año pasado), «San Lorenzo, Un Canto a la Libertad» supo ganarse, en buena ley, un sitial claramente importante por organización, continuidad y categoría de los números artísticos que pisaron sus diferentes escenarios.

Pero este encuentro no surgió así como así. Incluso la idea de quienes fueron sus primeros realizadores tuvo varios antecedentes, como semillas sembradas que germinaron esporádicamente hasta que, al fin y por el empeño de un grupo de personas, el festival floreció vital y fuerte; tan fuerte que sobrevivió al intento de siega de que fue objeto, cuando se discontinuó durante los primeros años 2000.

Esta nota no configura un detalle preciso y exhaustivo de la historia de este festival; es, apenas, una mirada a los matices de su largo recorrido.

«San Lorenzo tuvo festival de folclore antes que Cosquín»

El dato causa sorpresa, claro. ¿Fue así? Porque el de Cosquín nació en 1961. «Fue así. A fines de los ’50 ya hubo festival de folclore acá; en el Campo de la Gloria«, afirma Carlos Mondalporti. Él y su hermano Jorge – fallecido en 2021 y con quien formó el ya legendario dúo Los Caminantes – tomaron a su cargo la re organización de Un Canto a la Libertad junto a un reducido grupo de personas, ya en la mitad de la primera década del siglo XXI.

«En uno de aquellos festivales, en los ’60, Jorge Cafrune presentó a nada menos que Mercedes Sosa. El público no le daba bolilla; hablaba durante su actuación. Entonces, ella se dirigió a la gente: ‘Hablen, nomás, que yo tengo micrófono y puedo hacerme escuchar más alto que ustedes'», insiste Carlos, y ríe recordando una vivencia de su infancia que puede reflejar un hecho histórico: el de que La Negra Sosa haya actuado en la Ciudad Histórica antes que en la Plaza Próspero Molina de Cosquín, ya que allá debutó en 1965…

«San Lorenzo canta a la Gloria», «Historia y Canto» y más

Los Caminantes aquilataron 57 años de trayectoria, durante la cual recorrieron buena parte del país y actuaron en un sinnúmero de festivales, encuentros de los cuales se hicieron fanáticos. Por eso, se involucraron en la producción de aquellas reuniones iniciáticas, que recibieron denominaciones tales como «San Lorenzo, Historia y Canto» y «San Lorenzo Canta a la Gloria». Dice Carlos: «Tenemos registrados todos esos nombres».

Una de aquellas citas tuvo lugar en 1973, con el antiguo predio de El Seráfico (hoy, Paseo del Pino) como sede y con la presentación de – por caso – Jorge Cafrune («un bohemio que hizo muchos amigos en San Lorenzo y en Oliveros», cuenta Carlos) y Julia Elena Dávalos. Una de las noches llovió y la jornada se trasladó, de apuro, al Cine San Martín.

El Nacimiento

Guillermo Fiorella estuvo a cargo del área de Deportes de la Municipalidad de San Lorenzo desde 1991 hasta 2000. Con él como figura visible de un grupo integrado por «Raúl Rondán y Monona y Ángel ‘Negro’ Corvalán, sin los cuales» dice él «nada habría sido posible», nuestro festival cobró vida en 1994. «Yo tenía la idea y la comenté con Raúl – amante del folklore y conocedor de muchos festivales – durante un torneo de fútbol en cancha de Remedios de Escalada; debe haber sido en 1991 ó 1992», empieza a relatar.

La creación del festival tenía un propósito de legado: «Queríamos recaudar para construir un gimnasio cubierto en el Polideportivo Municipal», expone Guillermo. «Sonaba imposible en ese momento porque la situación de la Municipalidad era distinta a la de hoy, en todo sentido. Tuvimos la venia de» el intendente de entonces, Armando «Traferri, pero no, dinero del municipio; entonces, ‘amasamos’ lo de hacer el festival».

El primer escenario se ubicó en el extremo sur de la cancha de fútbol del Poli. «Los caños los consiguió Rondán en PASA S. A. (hoy, Pampa Energía), donde él trabajaba. Los tablones… no sé de dónde salieron. Algunos compañeros de trabajo de Raúl ayudaron a montarlo y quedó muy bien presentado», rememora el exfuncionario.

«La primera edición fue de sólo una noche, con Orlando Veracruz y Los del Gualeyán como números centrales. El ballet de Karina y Hugo Carranza bailó La Marcha San Lorenzo en la apertura. Se cobró entrada por la imposibilidad de la Municipalidad de asumir los costos, y con ello se pagó a los artistas y quedó dinero para destinar a hacer el esqueleto del gimnasio».

Tras la edición fundacional, «nos dimos cuenta de que había una necesidad en la gente. Buscamos una cosa y encontramos otra. Nos sorprendió la cantidad de público que asistió al primero. Entonces, para el segundo, dispusimos un escenario más grande y tener dos noches. El Piojo Hinternesch hizo unas columnas reticuladas de 6 ó 7 metros de largo. ¿Sabés con qué las levantamos y las ubicamos? Con los caballos de la Cabalgata Histórica; todo, mérito de Rondán», describe, sonriente.

«Cada año mejoramos el escenario, a la vez que ampliamos la duración a 3 y a 4 noches. El festival, tal como era manejado, tenía todas las posibilidades de llegar a alto nivel«, prosigue Fiorella, quien destaca que «en el ’97 o ’98 vino Julio Mahárbiz», histórico presentador de Cosquín. La locución estuvo a cargo, desde el inicio, del recordado Carlos Buratti, a quien después se sumó Miguel Lazo, la voz del Festival de Diamante.

La Noche de Santa Fe, cuando «le ganaron al tiempo»

«Hubo un año en que se hizo La Noche de Santa Fe, para ponerle al escenario el nombre de Horacio Guarany. Vinieron él, el Cholo Aguirre, Miguel Ángel Morelli, Veracruz… Llovió los cuatro días pero lo hicimos igual porque cuando uno quiere, puede», postula Guillermo, «Con secadores de piso arrastrábamos el agua hacia unos pozos que hicimos en el piso y el camión desagotador de Cardarelli extraía el agua. Luego tiramos aserrín y arena. La ropa se nos secó teniéndola puesta porque no hubo tiempo ni de cambiarnos. Días después, un hombre me paró en la calle y me dijo: ‘Le ganaron al tiempo’«.

(El grupo Maitén sobre el escenario)

26 años después, Guillermo evoca sólo a algunos de los otros artistas que pisaron las tablas del escenario en el Poli: «Soledad (en 1998; fue una noche extraordinaria), Chango Nieto, Las Voces de Orán, César Isella». Y resume: «Fue un sacrificio hermoso. Con la misma gente de entonces, volvería a hacerlo».

Regreso con Gloria

Tras la edición del año 2000, el festival perdió continuidad. Pasaron varios años hasta su retorno; esta vez y como se dijo más arriba, de la mano de los hermanos Mondalporti y algunos más, «pocos pero muy importantes: Jorge Sernoqui, Ricardo Arancibia, Miguel y Sergio Sena, Daniel La Flor, Julio y Susana Vázquez», enumera Mondalporti.

Una de las primeras acciones de la nueva «conducción» fue establecer a la manzana en donde hoy se encuentra el Parador Turístico como epicentro del festival. «Para nosotros, el Poli quedaba a trasmano. Por eso trasladamos el escenario a ese predio, porque la gente puede llegar más cómodamente a pie y porque teníamos la ilusión de que allí se construyera un anfiteatro. Teníamos a disposición los planos del anfiteatro de San Nicolás, que es espectacular, pero en su lugar se decidió hacer el Parador, aunque logramos que el festival se celebrara allí en vez de en un lugar ubicado detrás del cementerio», recuerda Carlos.

«Hicimos el nuevo escenario sin que la Municipalidad pusiera plata; de hecho, cuando asumió Raimundo (2007) no había dinero. Entonces, hicimos un librito ‘Pro Escenario’ con 200/300 publicidades y con eso pagamos fierrito por fierrito, electrodo por electrodo, la construcción», asevera el Mellizo. «Eso sí: con la construcción del Parador, debimos colocar gradas porque artistas como Soledad, Chaqueño Palavecino, Abel Pintos, movilizan a miles de personas».

Superavitario sin fondos públicos

«Sí, las primeras cuatro ediciones que organizamos dieron superávit sin que la Municipalidad se comprometiera económicamente», sostiene Mondalporti, quien hoy tiene 72 años de edad. ¿Cómo se logró eso? «No cobramos entrada pero no trajimos a artistas superlativos; sí, a algunos de renombre, como Los 4 de Córdoba, Los del Gualeyán, Orlando Veracruz, porque sabíamos que había empresas que podían pagar sus cachets y cuáles eran esas empresas. Y con el buffet costeamos el sonido y la iluminación. Luego, la Municipalidad decidió ceder los puestos de comidas y bebidas a distintas entidades y asociaciones», marca.

Los grandes, los de acá; todos

«Los números más grandes del país empezaron a venir a partir de la quinta edición. No fue fácil, pero lo logramos. La Sole, El Chaqueño, Pintos, Luciano Pereyra, Los Tekis, Nahuel Pennisi, Trío San Javier, Raúl Lavié, Chichilo Viale, Sergio Galleguillo…», destaca Carlos.

«Trabajamos mucho para ponerle al escenario el nombre ‘Cholo Aguirre – Miguel Carabajal’. Cholo es el autor de la letra de canción a San Lorenzo más hermosa que existe; versionada por un montón de intérpretes: ‘Pueblito de San Lorenzo’. Julio Iglesias grabó un disco con letras de Cholo. Y Miguel fue uno de los primeros maestros de guitarra de San Lorenzo», narra, no sin emoción, el señor Mondalporti.

«El festival fue un Señor Festival, El Festival, elogiado por todos. Empezábamos a prepararlo en octubre y bien podíamos trabajar desde las 5 de la mañana durante 20 horas seguidas. A cada artista que subió al escenario se le pagó siempre, fuera consagrado o desconocido. Estuvimos a punto de conseguir que se lo declarara de Interés Provincial – lo que habría significado una importante inyección de fondos para su desarrollo – y, por extensión, también de Interés Nacional. Paradójicamente, fue el único no patrocinado por el área de Cultura», observa.

El bolsillo en rojo y las lágrimas de Cacho

«Hubo una edición en la que llovió la última noche y perdimos el equivalente a 10 millones de pesos de hoy. Tuvimos que pagar todo nosotros porque la intendenta nada quiso saber», dice Carlos, como si fuera lo más común del mundo.

«En 2019, para la hora 0 del 3 de febrero, estaba contratada la Fanfarria Alto Perú, para ejecutar el Himno Nacional y la Marcha San Lorenzo. Estábamos atrasados y tuvimos que pedirle nada menos que a Cacho Garay que hiciera más corta su presentación. No sólo accedió sin problemas, sino que él mismo presentó a la Fanfarria en el escenario. Y luego filmó, con su celular, mientras se le caían las lágrimas. ‘No sabés lo que esto significa para mí, hermano’, me dijo».

El Festival, la vida misma

«La cabeza del grupo fue siempre mi hermano, Jorge. Lo heredó de nuestra mamá, al igual que la creencia de que no hay imposibles. Él era un lírico y vivía seguro de que no hay pared que no pueda saltarse», expresa Carlos. «‘Un Canto a la Libertad’ fue lo más grande que pudimos hacer. Fue nuestro hijo; la expresión de nuestra vida misma«, concluye.

Las voces

Mariano «Nito» Palacios fue conductor del festival durante casi veinte años, hasta 2024. Salió en el viaje que es solamente de ida el 15 de enero de 2025, pero casi diez años antes dejó estas frases: «El festival tiene magia y un nivel artístico maravilloso. Hay en esta zona muy buenos intérpretes de nuestra música y siempre tienen que estar en este festival. Después de cada edición repaso mi trabajo y hago autocrítica, pero al final, se impone la satisfacción: ‘Me tocó otra vez a mí’. Entre tantas anécdotas me queda el reencuentro con Pedro Favini – uno de los grandes, autor de, por ejemplo, ‘La Oma’ -, cuando actuó el Trío San Javier, porque 45 días después falleció».

Nito, en las antípodas de todo divismo, fue el promotor de que a él se sumara una figura femenina, lo que derivó en la llegada al escenario – hace ya 8 años – de Alicia Gallo. «Nito fue un ser maravilloso, generoso; un verdadero maestro de ceremonias. Aprendí mucho con él; sobre todo, que las estrellas de la noche son los artistas y no, los presentadores. Aprendí humildad, trabajo, generosidad. Cada año fue una experiencia hermosa. Un festival popular, diverso, con posibilidades para músicos y bailarines locales y que pone en valor nuestra cultura. Y da la oportunidad de que la gente pueda disfrutar también de primeras figuras. Espero la edición de este año con gran expectativa», manifiesta ella, llena de pasión.

(Esta nota incluye material tomado del documental sobre el festival realizado por «Somos Historia», con la conducción de Alicia Gallo y la producción de Monona Corvalán)

(Créditos: Guillermo Fiorella, pregon.me y prensa.sanlorenzo.gob.ar)

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