
Por Ever Arnoldo
Sonó el teléfono y atendió mi viejo, eran fines de marzo del 2008, como casi siempre yo estaba junto a él, compartíamos la mesa en casa, aca en San Lorenzo. Es Ruben, me dijo, ya sabíamos de que Ruben hablaba, apenas corto me llamo y me conto: Ever, Rada dice si mañana a las 12 horas nos animamos a ir a De 12 a 14, el noticiero de Canal 3, porque la producción de Novaresio está buscando una historia para contar, un Ex combatiente y un hijo, que militen juntos. Automáticamente le dije que sí y confirmo. Rubén Rada era para nosotros nuestro líder político y espiritual, el hombre que había convertido su vida en militancia y resiliencia después de la guerra, el que había juntado a sus compañeros para reivindicar a los caídos, homenajear a los héroes y convertir en derechos cada uno de los reclamos que resonaban en las paredes del centro de ex combatientes. Por ese tiempo, ya habían pasado muchas luchas, trabajo, casa, atención en salud, una pensión que recociera el esfuerzo en Malvinas y quedaba mucho por hacer, seguir malvinizando.
Ruben vio en mi algo que después se convirtió en gran parte de mi vida, seguir adelante, tomar la bandera, militar hasta al cansancio y reclamar lo que es nuestro, hacerlo con dignidad y sin bajezas, nunca entregar las banderas ni los compañeros, siempre caminar con la cabeza erguida y como decía De Pie, nunca de rodillas. Todo lo que tenemos en gran parte se lo debemos a el, me decía mi papa, el día que no este, vos seguilo a el, nos organizó, nos juntó y negocio por nosotros.
Juntos, mi papá, Ruben y tantos otros compañeros formaron los centros de ex combatientes, la Federación de veteranos de Malvinas de Santa Fe, y todavía recuerdo entre risas y anécdotas, acampes frente a la legislatura, marchas, reuniones, congresos de la federación y sus voz ronca, firme, sus ojos cielos, sus pelos rizados y su risa socarrona.
Confió en mí y en los pibes de Generación Malvinas, esa entrevista del 2008 fue el puntapié de la agrupación que hoy esta esparcida en toda la provincia. “Van a hacer uds lo que sigan con esto”, me dijo una vez, sabes cuando me di cuenta, agrego, “un dia estaba mirando un documental y escucheuna entrevista donde hablaba un joven sobre una guerra de europa y no me daban las cuentas, no era un veterano de guerra, ahí entendí que eran los hijos quienes podían alzar la voz y convertir este camino en un camino para siempre”.
Rubén Rada nos deja un enorme legado, una enorme recompensa a tanto trabajo y sacrificio, nos enseñó a malvinizar, a lidiar con políticos que nos quieren vender y con una sociedad que no nos podían entender, nos marcó un camino y a los hijos de sus camaradas nos abrió las puertas para que nunca abandonemos la enorme responsabilidad de transformar en amor y en rebeldía aquella huella de la Guerra.
“Loco ojo, porque vos sos pibe y te gusta militar esta causa, mira que un día podés tener quilombos, mira que vas a llegar a tu casa y vas a tener dos novias, la que vive con vos y Malvinas”, me lanzó y se sonrió. Claro que tenía razón, sabia de lo que hablaba.
Rada, nos defendió hasta el último de sus días, y con una generosidad enorme también nos permitió a los hijos seguir malvinizando con reconocimientos que serán de por vida y que exceden a su generación. Nos dejó a nosotros esa tarea allanada. Con un pequeño detalle, él no tenía hijos, pero si tenía un corazón enorme que latía al ritmo de Malvinas.
Se fue el mejor de los nuestros, se fue el hombre que cambio nuestras vidas en Santa Fe, se fue el hombre que camino cada rincón del país para seguir desenterrando la desmalvinización, se fue el que nunca dejo de enfrentar al imperio. Siempre de Pie, nunca de rodillas.



