
Estudiantes de la Escuela N° 477, en la ciudad de San Lorenzo, manifestaron su preocupación por la creciente aparición de amenazas en establecimientos educativos y pidieron mayor atención a la salud mental dentro de las instituciones.
El episodio más reciente ocurrió cuando un alumno encontró un papel con una supuesta advertencia de ataque dentro de la escuela. Según relataron, el estudiante tomó una fotografía con el objetivo de informar a las autoridades escolares, lo que derivó en la intervención de directivos y la posterior presencia policial.
Aunque muchos estudiantes consideran que pueden tratarse de “bromas” o desafíos virales difundidos en redes como TikTok, también reconocen que generan miedo, alteran la rutina escolar y deben ser abordadas con seriedad.
“Hay un límite en las bromas. Esto ya es preocupante”, expresó uno de los alumnos, quien además destacó que antes de castigar, es necesario preguntarse qué lleva a un joven a realizar este tipo de acciones.
Pedido de espacios reales de escucha
Desde el centro de estudiantes, remarcaron la necesidad de crear ámbitos de contención dentro de las escuelas. Señalaron que las charlas tradicionales suelen perder impacto: “A los pibes los aburre siempre una charla, te escuchan dos minutos y después se desconectan”.
En ese sentido, propusieron implementar espacios dinámicos y sostenidos en el tiempo para abordar la salud mental, donde los alumnos puedan expresarse y recibir acompañamiento. También valoraron experiencias como las “ruedas de convivencia” en los primeros años, aunque pidieron que se extiendan a todos los niveles.
Los estudiantes advirtieron que muchos jóvenes no cuentan con lugares donde canalizar sus problemas fuera del ámbito escolar, lo que refuerza la necesidad de que las instituciones educativas cumplan un rol activo en la contención.
Preocupación por el contexto educativo
Además de las amenazas, los alumnos señalaron problemáticas más amplias como la desmotivación, la falta de objetivos a futuro y el aumento de la repitencia en los primeros años. Consideran que estos factores también deben ser atendidos para prevenir situaciones de riesgo.
“Necesitamos trabajar junto a profesionales y que también se escuche la voz de los estudiantes”, afirmaron, al tiempo que pidieron una articulación más fuerte entre jóvenes, docentes y autoridades.
El planteo surge en un contexto provincial marcado por reiteradas amenazas en escuelas, lo que encendió las alertas en toda la comunidad educativa y abrió el debate sobre cómo abordar la problemática de manera integral.



