
El especialista explicó cómo la enfermedad impacta en la retina, qué pacientes deben controlarse todos los años y cuáles son las etapas de mayor riesgo.
La diabetes crece a nivel mundial y ya es considerada una epidemia vinculada, en gran parte, a los hábitos alimenticios actuales. Así lo advirtió el oftalmólogo Ariel García en diálogo con Cordón Plus, donde explicó las graves consecuencias que la enfermedad puede tener sobre la salud visual.
“El aumento de la incidencia de diabetes es global y está muy relacionado con la alimentación”, señaló el profesional, quien remarcó que uno de los órganos más afectados por esta patología es el ojo.
Dos tipos de lesiones en la retina
Según explicó García, la diabetes puede producir dos tipos de lesiones oculares.
Por un lado, puede generar daños en la retina periférica, que en muchos casos requieren tratamiento con láser. Este procedimiento, si bien es necesario para frenar el avance de la enfermedad, puede implicar cierta pérdida de campo visual.
Por otro lado, cuando la diabetes se asocia a la hipertensión arterial, el compromiso puede ser mayor en la zona central de la retina, responsable de la visión fina. Es la parte que permite reconocer rostros, leer, distinguir detalles y realizar actividades cotidianas con precisión.
“Esa es la zona que usamos cuando hablamos con alguien y vemos los rasgos de su cara, cuando leemos o cuando miramos lo que comemos”, detalló el especialista.
La importancia de los controles anuales
El oftalmólogo fue enfático en la necesidad de la prevención. Recomendó que todo paciente adulto con sobrepeso o con antecedentes familiares de diabetes realice controles médicos anuales, incluyendo un fondo de ojos.
En el caso de personas con diabetes e hipertensión, el control oftalmológico anual es indispensable.
García también explicó que existen dos grandes tipos de diabetes: la insulino dependiente (pacientes que utilizan insulina desde el inicio) y la diabetes tipo 2, que en algunos casos puede evolucionar y requerir insulina con el tiempo.
Embarazo y adolescencia: etapas críticas
El especialista advirtió además que existen dos momentos de la vida en los que la diabetes puede empeorar rápidamente: durante el embarazo y en la adolescencia.
En ambos casos, especialmente en pacientes insulino dependientes, pueden producirse descompensaciones que agraven el cuadro ocular, por lo que los controles deben intensificarse.
La recomendación final fue clara: la detección temprana y el seguimiento médico periódico son claves para evitar complicaciones severas y preservar la visión.



