Cultura
Tendencia

Golpe de calor: es mejor prevenirlo, más que tratarlo

Calor, calor y más calor. La llegada de la época estival al hemisferio sur y a nuestro país se hace sentir con creces: temperaturas altas sin solución de continuidad (se dice que el 31 de diciembre, el termómetro podría llegar a marcar ¡39 grados! por estos pagos) y potenciadas por una humedad que no mata pero casi, más la ausencia de lluvias bienhechoras, tornan al ambiente nada confortable… salvo para aquellas personas que disfrutan de tales condiciones.

Pero más allá de gustos, se cierne – como siempre en estas circunstancias – el riesgo latente del golpe de calor. Quien no lo sufrió y/o no se instruyó demasiado al respecto puede pensar que es casi una frase hecha, un nombre que se le da a un estado de incomodidad extrema. Pero no: se lo considera nada menos que «una emergencia médica severa que se da cuando la temperatura corporal se eleva por sobre los 40°, por la incapacidad del organismo para regularla», según definió el médico Jorge Barragán (matrícula MPS 9564).

Las causas son conocidas por casi todos, no obstante lo cual el doctor detalló: «La exposición prolongada a alta temperatura (no hace falta trabajar junto a un horno o una parrilla encendidos; en esta época, el aire mismo está caliente), el esfuerzo físico intenso y la falla en los mecanismos para regularla, siendo uno de los más importantes la sudoración, que la administra al evaporar el agua en la superficie corporal».

Señales de alerta, síntomas y cómo prestar auxilio

La temperatura corporal alta puede ir acompañada por «irritabilidad, confusión, delirio, piel seca y/o enrojecida, náuseas, vómitos, aceleración del pulso, cefalea», enumeró Jorge. Si estamos frente a un caso así, «hay que mover a la persona a un lugar más fresco, enfriar su cuerpo con compresas frías y ofrecerle líquido, si puede ingerirlo, porque puede suceder que se descomponga y no pueda beber. Si se da esto último, seguramente se requerirá hospitalización y la administración de suero por vía parenteral (intravenosa)», ilustró.

«El golpe de calor no aparece abruptamente: siempre hay eventos que van anunciando que puede ocurrir. Entonces, mucho mejor es prevenir. ¿Cómo? Con una correcta hidratación, bebiendo agua lo más frecuentemente posible (yo diría que casi constantemente); usando ropa ligera y de colores claros para refractar así el calor y la luz; evitar la exposición al sol en horas pico; estar a la sombra o, mejor aún, en un lugar donde haya un ventilador y, si es posible, aire acondicionado, que ya no es un lujo, sino un bien de uso», enfatizó el médico.

Para el final, Jorge dejó una reflexión: «Siempre es mejor prevenir. No olvidar que la diferencia entre un pícaro y un inteligente es que el pícaro sabe salir muy bien de situaciones que el inteligente… habría evitado, porque las habría prevenido«.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba