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EXA San Lorenzo: una primera edición que dejó una pregunta incómoda sobre el público

La primera edición de EXA San Lorenzo terminó con una paradoja: logró reunir al sector empresario e industrial que pretendía mostrar, pero no consiguió trasladar esa dimensión hacia la calle y hacia la comunidad que rodea al Cordón Industrial.

La exposición fue presentada durante meses como un gran acontecimiento regional: más de 200 empresas, 20.000 metros cuadrados, rondas de negocios, foros y la participación de sectores industriales, comerciales, tecnológicos y académicos. La organización estuvo a cargo de la Unión de Comerciantes e Industriales del Departamento San Lorenzo (UCI) junto a la productora Eureka Pop.

Sin embargo, el principal cuestionamiento que deja esta primera experiencia es la falta de público general. Y hay un dato particularmente significativo: no se vio la presencia esperada de estudiantes secundarios y terciarios de San Lorenzo y de las localidades del Cordón, justamente uno de los sectores que podría haber encontrado en una exposición de estas características una oportunidad para conocer empresas, oficios, carreras, tecnología y posibilidades laborales de la región.

La contradicción se vuelve más evidente cuando se observa el esfuerzo económico que implicó para quienes participaron. Los espacios comercializados tuvieron valores aproximado que fueron desde $2,9 millones por un stand cubierto hasta los $7 millones por 24 m², mientras que los lotes al aire libre partieron de $5 millones y llegaron a $25 millones para superficies de 600 m².

Es decir, EXA no fue una feria improvisada ni de pequeña escala: hubo una inversión importante de empresas y expositores que necesitaban visibilidad, contactos y oportunidades comerciales.

El problema no fue la propuesta, sino la distancia entre la expectativa y la convocatoria

Algunos expositores consultados relativizaron las críticas y señalaron que, como primera experiencia, la exposición tuvo aspectos positivos. Incluso hubo emprendimientos gastronómicos que encontraron movimiento en momentos concretos de las jornadas. Otros, en cambio, reconocieron que comercialmente el resultado estuvo por debajo de lo esperado.

La propia organización había planteado a EXA como un punto de encuentro entre empresas, instituciones, universidades y organismos públicos. Pero la experiencia mostró que tener empresas dentro de un predio no alcanza para construir una exposición regional.

La información sobre el acceso tuvo cambios y contradicciones: durante la etapa de comercialización se ofrecieron pases generales de $25.000 y pases Business de $70.000, según la plataforma oficial de venta. Sin embargo durante los días del evento los ingresos se ofrecían gratuitos casi a viva voz. A esto se suman testimonios de participantes que señalaron que faltó una convocatoria más fuerte a medios y público.

Y ahí aparece una cuestión política y económica de fondo: San Lorenzo tiene una de las mayores concentraciones industriales y exportadoras del país, pero esa potencia productiva todavía tiene dificultades para transformarse en identidad social, oportunidades laborales y participación ciudadana.

EXA puso esa riqueza sobre la mesa. El desafío para una segunda edición será conseguir que no solamente la conozcan los empresarios que pagan por estar dentro del predio, sino también los estudiantes, trabajadores, comerciantes, familias y vecinos de la región que deberían sentir que esa industria también les pertenece.

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