
Diversos estudios muestran que la frecuencia con la que se desbloquea el teléfono móvil es un factor clave en los lapsos de atención y los fallos de memoria. Según un informe de The Washington Post, el problema no se limita al tiempo total de uso: la compulsión por revisar el dispositivo puede afectar la vida cotidiana en múltiples ámbitos.
El uso reiterado del celular se ha convertido en una conducta extendida que impacta directamente en la concentración, la memoria y la productividad. La evidencia científica señala que, más que la cantidad de horas frente a la pantalla, lo que perjudica las habilidades cognitivas es la cantidad de veces que se interrumpe una actividad para revisar el teléfono.
Interrupciones constantes y fallos cognitivos
Un estudio de la Singapore Management University demostró que las interrupciones frecuentes para consultar el celular incrementan los lapsos de atención y memoria. Esa repetición de chequeos —y no el tiempo de pantalla— es el principal predictor de fallos cognitivos diarios.
El simple acto de desbloquear el teléfono obliga al cerebro a cambiar de tarea de manera abrupta, lo que dificulta sostener la concentración. Décadas atrás, el científico informático Gerald M. Weinberg advertía que la multitarea puede reducir la productividad hasta en un 80%.
Un hábito automático que muchos subestiman
El gesto de revisar el celular se volvió tan automático que los usuarios suelen subestimar cuántas veces lo hacen. Estudios de Reino Unido y Corea del Sur, citados por The Washington Post, indican que consultar el teléfono alrededor de 110 veces al día puede considerarse un uso problemático.
El psicólogo Larry Rosen, especialista en tecnología, observó que adolescentes y adultos jóvenes desbloquean sus teléfonos entre 50 y más de 100 veces por día, con intervalos promedio de 10 a 20 minutos mientras están despiertos.
Pese a estas cifras, una encuesta de YouGov reveló que la mayoría de las personas cree que revisa su celular solo unas 10 veces al día, lo que evidencia una fuerte desconexión entre la percepción y la realidad.
Impacto neurológico: señales similares a la abstinencia
Un estudio citado por The Washington Post mostró que, tras 72 horas sin utilizar el smartphone, la actividad cerebral comienza a exhibir patrones asociados a síntomas de abstinencia. Este hallazgo refuerza la idea de que la relación con el celular puede adquirir características adictivas, con respuestas neurológicas comparables a las que se observan en procesos de dependencia.
Recomendaciones para reducir el uso compulsivo
Especialistas consultados por The Washington Post recomiendan medidas simples para disminuir la dependencia:
- Desactivar notificaciones innecesarias.
- Eliminar apps que fomentan el uso compulsivo.
- Cambiar la pantalla a escala de grises.
- Apagar el dispositivo entre usos o dejarlo lejos del alcance.
- Según Anna Lembke, salir sin el teléfono ocasionalmente ayuda a demostrar que es posible desenvolverse sin él.
Los expertos coinciden en que establecer pausas tecnológicas y recuperar el control sobre la frecuencia de consulta puede mejorar de manera notable la atención, la memoria y la calidad de vida.



