
La observadora meteorológica Vanesa Balchunas confirmó que el fenómeno climático de El Niño ya se encuentra activo en América del Sur y explicó que sus efectos comenzarán a sentirse en la región durante los próximos meses, especialmente con el inicio de la temporada de lluvias.
En diálogo con este medio, Balchunas señaló que el indicador que determina la presencia del fenómeno ya superó el umbral necesario para su activación y que las proyecciones muestran una evolución durante el resto del año.
Más humedad y tormentas persistentes
La especialista aclaró que el impacto inicial de El Niño no implica necesariamente un incremento inmediato de las precipitaciones, sino una mayor permanencia de la humedad en la atmósfera.
«En principio, este Niño permite que la humedad ingrese de manera más persistente y permanezca durante más tiempo en la zona. Eso genera más nubosidad y hace que las tormentas habituales que solemos tener entre finales de agosto y noviembre sean más continuas o que algunas presenten un mayor caudal de precipitaciones», explicó.
Este escenario coincide con el período en el que habitualmente comienza a intensificarse la actividad convectiva sobre el centro del país, por lo que la combinación de mayor humedad y temperaturas en ascenso podría favorecer eventos de lluvia más frecuentes.
Podría extenderse a los meses tradicionalmente más secos
Balchunas indicó además que, si el fenómeno continúa fortaleciéndose, sus efectos podrían prolongarse más allá de la primavera.
«Probablemente, si este Niño sigue aumentando su categoría, una época que normalmente no es lluviosa también podría presentar precipitaciones importantes. Ahí empezamos a hablar de las contingencias que el Gobierno intenta prever en caso de que haya demasiada lluvia en la región», sostuvo.
La referencia apunta a los planes de prevención que distintos organismos provinciales y municipales vienen preparando ante la posibilidad de un escenario de precipitaciones superiores a los valores habituales.
El Niño ya superó el umbral de activación
Respecto de la intensidad del fenómeno, la observadora explicó que el indicador utilizado internacionalmente toma como referencia el aumento de la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial.
«El fenómeno comienza a considerarse activo cuando la anomalía supera los 0,5 grados. En este momento ya hemos superado los 1,2 grados, mientras que un Niño fuerte se ubica alrededor de los 2,5 grados. Esa temperatura suele seguir evolucionando hasta alcanzar su máximo cerca de fin de año», detalló.
De mantenerse esta tendencia, los especialistas seguirán monitoreando la evolución del fenómeno, que tendrá una influencia determinante sobre el comportamiento del clima en gran parte de Argentina durante la primavera y el comienzo del verano.



