
Después de siete décadas de actividad ininterrumpida, la histórica Panadería La Imperial cerró definitivamente sus puertas, poniendo fin a una historia que forma parte de la memoria afectiva de varias generaciones de sanlorencinos.
Ubicada sobre calle Dorrego, La Imperial fue mucho más que una panadería. Durante 70 años acompañó desayunos, meriendas, celebraciones familiares y la rutina diaria de miles de vecinos que encontraron en sus productos un clásico de la ciudad.
En reconocimiento a esa extensa trayectoria, la Municipalidad de San Lorenzo recibió días atrás a integrantes de la familia Belnudo y les entregó un decreto que destaca el aporte realizado al desarrollo comercial local durante siete décadas. El encuentro fue encabezado por el intendente Leonardo Raimundo, junto a la secretaria de Gobierno, Verónica Cittadini, y el concejal Hernán Ore.
La historia de La Imperial comenzó con Antonio Benito Carmelo Belnudo y María Magdalena Vitantonio, inmigrantes italianos que iniciaron su actividad en Rosario antes de radicarse en San Lorenzo, donde construyeron un emprendimiento familiar que logró convertirse en una referencia para toda la ciudad. El negocio atravesó distintas generaciones y supo mantenerse vigente gracias al trabajo cotidiano y a la fidelidad de sus clientes.
Durante el homenaje, Sergio Belnudo reconoció que muchos vecinos todavía se muestran sorprendidos por el cierre del local, reflejo del fuerte vínculo afectivo que la panadería construyó con la comunidad. Aunque el comercio ya no abrirá sus puertas, señaló que continuará ligado al oficio panadero, aunque desde una etapa más tranquila y motivada por la pasión que lo acompañó durante toda su vida.



