
Por Yasmín Petrillo, Abogada,concejal.
La ciudad comienza a atravesar un proceso que va a ser histórico y trascendental a cualquier gestión de gobierno. El lunes 26 de octubre se sancionó en el Concejo de San Lorenzo la ordenanza que declara la autonomía municipal en los órdenes político, administrativo, institucional, económico y financiero. Bendita autonomía que esperábamos desde 1.994, cuando nuestra Constitución Nacional le indica a la Provincia que debía asegurarla reglando sus alcances. Pasaron treinta y un años para que esa afirmación pudiera concretarse y ahora tenemos en nuestras manos la posibilidad de construir un nuevo rumbo para la ciudad de cara a las próximas décadas.
Además, esa misma ordenanza convoca a elecciones para el 2027 en donde se van a elegir a las personas que van a redactar la futura carta orgánica de San Lorenzo. Serán 16 ciudadanos y ciudadanas de nuestra ciudad quienes se transformarán en “convencionales estatuyentes”, según nuestra Constitución Provincial.
A mi consideración, está claro que este debate aún le queda lejano a la ciudadanía, que hoy en día tiene otros problemas cotidianos, por eso la importancia de difundirlo y de dar a conocer que los vecinos y vecinas pueden participar, opinar, proponer y ser protagonistas de este proceso.
El futuro de San Lorenzo se escribe hoy no es un slogan, viene dado de proyectar y querer, sobre todo, una ciudad distinta. Una ciudad que pueda pensarse productiva, turística, con acceso al río, sustentable, sin ciudadanos de segunda y central en la economía de la Provincia de Santa Fe.
Considero que quienes gobiernan la ciudad desde hace casi veinte años poco tienen para aportar a la construcción de la ciudad que queremos. Si aspiramos a un camino diferente, debemos entender que ese cambio difícilmente pueda venir de quienes nos trajeron hasta acá. En definitiva, será la ciudadanía quien tenga la última palabra y decida qué camino quiere para San Lorenzo.
En este proceso de construcción, me interesa poner sobre la mesa un concepto central: el derecho a la ciudad, una noción que incorpora la nueva Constitución Provincial y que, personalmente, me invita a la reflexión. En este sentido, lo considero fundamental, ya que es el derecho de todos los ciudadanos y ciudadanas a habitar su ciudad, a ejercer el uso pleno y equitativo de esta, a disfrutarla, producir en ella, a participar de sus decisiones y a ser protagonistas de su transformación. Este derecho, que hasta hace poco nos parecía inexistente, aparece con fuerza y deja en jaque unos cuantos otros a los que debemos mirar con atención.
Al hacer un primer análisis sobre lo que se menciona, es necesario expresar que no todas las cuestiones que engloba el derecho a la ciudad se encuentran garantizadas para muchos de los habitantes de San Lorenzo. Y en este sentido me pregunto, ¿Los barrios que no tienen acceso a los servicios básicos tienen garantizado el derecho a la ciudad?; ¿Quiénes viven rodeados de basurales a cielo abierto ven resguardado el derecho a un ambiente sano y hábitat digno, que también promueve el derecho a la ciudad?; ¿Cómo llevamos a cabo la integración socio urbana de los barrios periféricos?; ¿Cómo queremos que se desarrolle la ciudad en términos de urbanismo?
Mil preguntas son posibles desde esta perspectiva, y es importante que las podamos hacer con vistas a lo que viene, porque el lugar donde vivimos condiciona el acceso a muchos otros derechos, como pueden ser la salud, el trabajo, la educación, el transporte, entre otros; y en la ciudad que queremos construir no pueden faltar políticas de integración territorial.
Cabe aquí, un segundo análisis de la cuestión y es lo que se apuntaba anteriormente. Tanto el desarrollo, como la conclusión de este proceso que iniciamos -es decir la sanción efectiva de la Carta orgánica-, va a depender exclusivamente de la participación ciudadana. Sin duda que las audiencias públicas que van a darse serán insumo y ayuda suficiente para que quienes sean Convencionales Estatuyentes no puedan desoír las voces de los vecinos y vecinas de San Lorenzo.
Sin embargo, el especial hincapié en la participación tiene que ver también, con el contexto que estamos atravesando de descreimiento institucional en general, por parte de la sociedad. Vivir en democracia no puede significar solamente ir a votar cada dos o cuatro años, y queda en nuestras manos poder reivindicar todo lo que los vecinos y vecinas tienen para aportar.
El desafío es no perder de vista los problemas cotidianos de los sanlorencinos y hacernos cargo de escuchar, de dar respuestas y asumir responsabilidades frente a esas realidades. Creo que la autonomía municipal es la llave de esa puerta.
La certeza es que dentro de poco, la decisión de la vida pública de todos los habitantes, va a quedar en cabeza de 16 personas que le darán letra a la ciudad que aspiramos a ser y con el firme deseo que pueda ser con la responsabilidad y el compromiso que todos los sanlorencinos nos merecemos.



