
El diputado nacional recordó en Realidad Aumentada el proyecto que impulsó para el bicentenario del Combate de San Lorenzo, que consiguió avanzar en Diputados pero no se convirtió en ley. Tras el nuevo reclamo del Concejo Municipal, defendió el valor histórico de la fecha y planteó también su impacto turístico y económico para la región.
El reclamo para que el 3 de febrero sea declarado feriado nacional vuelve a instalar una discusión que San Lorenzo sostiene desde hace años: qué lugar ocupa el Combate de San Lorenzo en el calendario oficial argentino y cómo se traduce su relevancia histórica en un reconocimiento para la ciudad y toda la región.
En diálogo con Realidad Aumentada, el diputado nacional Agustín Rossi recordó el antecedente legislativo que impulsó en 2011, en la antesala del bicentenario de la batalla. La iniciativa consiguió avanzar en la Cámara de Diputados, pero no alcanzó el consenso necesario en el Senado para transformarse en ley.
“Cuando hay toda una región que es identitaria con esa fecha, merece el reconocimiento. Este día para nosotros es distinto que otros”, sostuvo Rossi al referirse al nuevo pedido de los concejales sanlorencinos.
La declaración vuelve a cobrar actualidad luego de que los concejales Hernán Ore, Gimena Bulla, Bruno Gatti, Gustavo Oggero y Delfina Cavagnero presentaran un proyecto de resolución para solicitar al Congreso de la Nación que el 3 de febrero sea incorporado al calendario de feriados nacionales. La iniciativa recupera, además, el reclamo ciudadano que reunió más de 16.000 firmas alrededor de 2011.
El antecedente de 2011: por qué no se convirtió en ley

Rossi explicó que su proyecto original contemplaba una declaración extraordinaria y por única vez para el 3 de febrero de 2013, cuando se cumplieran 200 años del combate librado por las fuerzas del general José de San Martín en San Lorenzo.
La propuesta buscaba darle una dimensión nacional a la conmemoración y facilitar la participación de la ciudadanía en los actos del bicentenario. Según recordó el legislador, existían reparos políticos a la creación de nuevos feriados permanentes, por lo que se optó por una alternativa limitada a esa celebración.
El expediente 6256-D-2011 fue tratado por las comisiones de Legislación General y de Cultura de la Cámara baja. El dictamen de mayoría aconsejó su aprobación, mientras que un dictamen de minoría planteó rechazarlo por considerar que se estaba ampliando excesivamente la cantidad de feriados nacionales. El debate quedó atravesado, así, por dos argumentos: el reconocimiento histórico y cultural, por un lado, y las consecuencias de sumar jornadas no laborables para la actividad productiva, por el otro.
“Tuvo media sanción y después en el Senado nunca logró el consenso necesario para que eso se convirtiese en ley”, resumió Rossi en la entrevista.
El antecedente dejó una conclusión concreta para el reclamo actual: el reconocimiento del Combate de San Lorenzo llegó a ser debatido en el Congreso, pero no alcanzó los acuerdos políticos necesarios para convertirse en una norma nacional. Además, aquella iniciativa estaba circunscripta al bicentenario de 2013, mientras que el pedido que hoy impulsan los concejales apunta a instalar el 3 de febrero en el calendario nacional.
Historia, turismo y participación popular: los argumentos para volver a discutirlo
Consultado sobre la posibilidad de que la fecha finalmente sea declarada feriado nacional, Rossi consideró que existen fundamentos históricos y económicos para retomar el debate.
“Yo creo que hay argumentos más que necesarios y más que favorables”, afirmó. En su análisis, un feriado puede generar movimiento económico a partir del consumo y del turismo de corta duración, con oportunidades para las ciudades que reciben visitantes durante las celebraciones.
El diputado también puso el foco en el significado histórico del combate, al recordar que fue la única batalla que José de San Martín libró en territorio argentino. Desde esa perspectiva, sostuvo que la conmemoración merece una consideración acorde con su importancia para la historia nacional.
Para San Lorenzo y el Cordón Industrial, la discusión excede la posibilidad de sumar un día no laborable. La fecha representa una marca identitaria, concentra los principales actos históricos y culturales de la ciudad y constituye una oportunidad para proyectar ese patrimonio hacia el resto del país.
Rossi señaló, además, que existe una diferencia concreta entre organizar los festejos cuando el 3 de febrero coincide con un sábado o domingo y hacerlo durante una jornada laboral. Un feriado nacional, planteó, permitiría ampliar las posibilidades de asistencia y favorecer una participación más numerosa.
“Nosotros lo que queremos es que la participación popular sea importante porque es una forma claramente de recordar el hecho y de fomentar nuestra historia, nuestra verdadera historia”, expresó.
El nuevo pedido del Concejo vuelve a llevar esa discusión al plano nacional. Para que prospere, será necesario que la iniciativa encuentre respaldo en el Congreso y supere las objeciones que ya aparecieron en el debate anterior.



