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Del otro lado del río: La experiencia de las sociedades anónimas en Uruguay, un intercambio que nos enriquece

Viajamos a Montevideo para participar del Seminario de Actualización en Derecho Deportivo. Volvimos con apuntes, debates abiertos y la confirmación de que el fútbol también se juega en los escritorios.

Por Guido Pazzi[1] y Mateo Corbella[2]

Hay viajes que se hacen para ver fútbol y viajes que se hacen para estudiarlo. El nuestro a Montevideo tuvo un poco de las dos cosas. Fuimos como asistentes al Seminario de Actualización en Derecho Deportivo, organizado por MBG Consultora el 17 de septiembre. Durante una jornada intensa escuchamos a especialistas uruguayos hablar de sociedades anónimas deportivas, beneficios fiscales, dopaje, contratos de jugadores y litigios ante el Tribunal Arbitral del Deporte. Lo más valioso, sin embargo, pasó en los pasillos y en las sobremesas: el intercambio con colegas que asesoran a clubes de fútbol de Primera y Segunda División, con autoridades de gobierno que tienen pleno contacto con instituciones deportivas y con profesionales que viven el fútbol y el deporte en general, desde adentro.

Tanto Uruguay como Argentina comparten idioma, rivalidad y pasión. En lo que respecta a cómo se organiza jurídicamente el fútbol, en cambio, las diferencias son más grandes de lo que uno imagina.

Sociedades anónimas deportivas: allá funcionan, acá se discuten

El tema que más nos interesaba era el de las sociedades anónimas deportivas, las famosas SAD. En Uruguay existen desde 2001 (Ley 17.292) y tuvieron ajustes en 2023. Hoy un club puede organizarse como asociación civil sin fines de lucro, como siempre, o como sociedad anónima deportiva. La segunda opción ya no despierta escándalo: se fue naturalizando.

En Argentina la discusión es otra. Tanto la normativa nacional como el Estatuto de la AFA siguen exigiendo la forma de asociación civil para competir, y el intento reciente de habilitar las SAD abrió una disputa que todavía no se resolvió. Lo que nos llevamos de Montevideo no fue una respuesta, sino mejores preguntas. Los colegas uruguayos nos señalaron un problema que conocemos bien de este lado: los clubes cambian de comisión directiva cada dos o cuatro años y los proyectos de largo plazo quedan a merced del calendario electoral. También nos mostraron que allá la SAD no quedó reservada a clubes chicos con pocos hinchas, y que hubo acuerdos con instituciones tradicionales que funcionaron porque respetaron la historia y la identidad del club.

¿Es ese el camino para el fútbol argentino? Son preguntas que nos hacemos a diario, sumado a grandes análisis jurídicos-deportivos, económicos y sobre todo, sociológicos. Pero sí estamos convencidos de que el debate merece hacerse con datos y experiencias concretas, y no solo con consignas.

Impuestos: lo que el club paga y lo que no

Otro bloque muy rico fue el tributario. En Uruguay los clubes gozan de una inmunidad impositiva de rango constitucional, que la ley extendió también a las SAD. La parte más interesante fue la casuística. Por ejemplo, la cantina del club está exonerada, pero si se alquila el salón a terceros para un cumpleaños, ese ingreso pasa a estar gravado. Alquilar la cancha para que jueguen no socios no paga impuestos; alquilar el quincho para una fiesta, sí.

Comparamos ese esquema con los regímenes de exención vigentes en Argentina y, en particular, en Santa Fe, donde asesoramos a instituciones del interior. Sacamos una conclusión práctica: la frontera entre la actividad deportiva y la actividad comercial del club es donde nacen los pasivos inesperados. Y muchos clubes de nuestras ligas no la tienen clara.

Dopaje, contratos y el TAS: la letra chica que define carreras

En materia de dopaje, la exposición dejó una idea clara. El régimen del Código Mundial Antidopaje no funciona con la lógica del derecho penal: el deportista responde por lo que aparece en su cuerpo, y es él quien debe demostrar cómo ingresó la sustancia. Nos impactaron los medios de prueba que se han llegado a admitir para reducir sanciones, desde el análisis del suplemento en su frasco cerrado hasta pericias genéticas y polígrafo.

Sobre contratos de jugadores, escuchamos algo que en Argentina también sucede, aunque se diga poco: la coexistencia del contrato registrado ante la federación, con el salario mínimo, y un acuerdo complementario privado con la retribución real.  Esto habilitó a grandes intercambios de posturas y normativas laborales que se advierten en el ambiente del futbolista-trabajador profesional y las entidades deportivas.

Por último, conversatorio sobre el T.A.S. Ese “tribunal supremo” del deporte. Su poder de ejecución es enorme, porque una sanción puede bloquear los fichajes de un club en cuestión de días. Pero litigar en Lausana (Suiza) tiene un costo de entrada que deja afuera a muchos clubes con razón.

El fútbol que no está en los reglamentos, sino en el verde césped.

Montevideo no fue solo aulas. Fuimos al histórico Estadio Centenario a ver un partido de cuartos de final de la Copa Sudamericana, en el mismo escenario donde se jugó la primera final de un Mundial por allá en 1930, donde Argentina fue protagonista. Recorrimos las instalaciones de Peñarol y de Nacional y vimos partidos de divisiones inferiores. Ahí entendimos por qué los expositores insistían en la “marca fútbol uruguayo”: un país de tres millones y medio de habitantes que forma y exporta futbolistas con una eficiencia que asombra, y que ese capital explica parte del interés inversor en sus clubes.

Ver a chicos jugando en esas canchas también nos recordó por qué nos dedicamos a esto. Detrás de cada contrato, cada cláusula y cada expediente disciplinario hay una persona, un club o una comunidad que depende de que las reglas estén bien escritas y bien aplicadas.

Lo que traemos a casa

El moderador del seminario cerró con una idea que suscribimos por completo: el derecho deportivo exige especializarse y actualizarse de manera permanente. Nosotros agregamos algo más. Esa actualización no se logra solo leyendo reglamentos, sino también cruzando el río, escuchando cómo resuelven otros los mismos problemas y animándose a comparar.

Desde @derecho.deportivo vamos a seguir compartiendo lo que aprendimos. Hay mucho para traer a nuestras ligas, a nuestros clubes y a nuestra propia práctica profesional.


[1] Abogado (UNR). Especializando en Derecho del Deporte (UNR). Diplomatura en Derecho del Deporte

(UMSA). Socio en @derecho.deportivo.

2Abogado (UNR). Especializando en Derecho del Deporte (UNR). Posgrado en Derecho del Seguro

(UCA). Ganador del Concurso de Ensayos Jurídicos para Graduados (UNR, 2024). Socio en

@derecho.deportivo.

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