
Sacar un préstamo en una entidad financiera, una mutual o incluso a través de aplicaciones como Mercado Pago es, hoy, un trámite cada vez más habitual. Pero detrás de la rapidez con la que se aprueba un crédito hay un entramado de datos personales, garantías y contactos de familiares que pocas veces se lee con atención. Cuando el pago se atrasa, ese entramado puede derivar en algo mucho más grave: el hostigamiento telefónico no solo al deudor, sino también a su círculo familiar.
Para entender este proceso, Cordón Plus consultó a Santiago Barbarach, abogado que participó del programa Realidad Aumentada, de Shock Contenidos, donde abordó específicamente esta problemática.
La letra chica, el primer paso
Barbarach explicó que es habitual que las entidades pidan datos de ciertos familiares para garantizar la obligación asumida.
«Si sos garante, obviamente te convertís en principal pagador, por ende está bien que te llamen», señaló el abogado. El problema, aclaró, aparece en una práctica distinta: cuando la entidad pide dejar el contacto de la madre, el padre o un hermano «por las dudas», solo para tener a quién recurrir en caso de necesitar comunicarse. En ese caso, es la propia persona quien brinda voluntariamente esos datos.
Mercado Pago y los informantes privados
El abogado marcó una diferencia entre las entidades financieras tradicionales y plataformas como Mercado Pago, que no manejan préstamos de la manera convencional. Según explicó, este tipo de aplicaciones también tiene sus propios términos y condiciones, que habilitan el uso de los datos que el usuario carga al momento de registrarse.
Ahí entra en juego un actor menos conocido: empresas privadas dedicadas a elaborar informes sobre las personas. Estas compañías, indicó Barbarach, no solo informan sobre la situación de un individuo, sino que además detectan y reportan con quiénes está vinculado, es decir, sus familiares y allegados.
«Y ahí es cuando empieza este circuito», advirtió el abogado, en referencia al momento en que esos datos comienzan a usarse para contactar a personas que nunca autorizaron ni brindaron voluntariamente su información.
Un circuito que viola dos leyes
Para Barbarach, esta práctica no es un simple exceso operativo de las empresas de cobranza, sino una conducta que vulnera derechos concretos. Por un lado, remarcó que se trata de una violación a la Ley de Defensa del Consumidor, ya que configura un trato indigno y una situación de acoso hacia la persona.
Por otro lado, el abogado apuntó a la Ley de Hábeas Data, dado que se utilizan datos privados de terceros —familiares que nunca autorizaron ser contactados— para llegar al deudor. «Se están utilizando datos que yo no brindé ni di para que me llamen por esto», resumió.
El abogado reconoció, sin embargo, que en la actualidad resulta difícil escapar a este esquema: constantemente, al usar cualquier aplicación, las personas aceptan términos y condiciones que habilitan el uso de sus datos, muchas veces sin siquiera advertirlo.
Qué se puede hacer frente al hostigamiento
Frente a este escenario, Barbarach fue claro respecto de las herramientas legales disponibles. La Ley de Defensa del Consumidor, explicó, habilita a iniciar una acción judicial cuando existe un trato indigno hacia el consumidor, como ocurre en los casos de hostigamiento por deudas.
El abogado mencionó que si bien existe la Oficina de Defensa del Consumidor, muchas veces esta vía administrativa no alcanza a resolver el problema de fondo. Por eso, recomendó un camino más formal: el envío de una carta documento intimando a la entidad a que cese el hostigamiento, bajo apercibimiento de iniciar acciones legales si la conducta continúa.
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