
El director del hospital, Andrés Lanaro, brindó una conferencia de prensa para detallar el proceso de atención recibido por Alejandro Perea, luego de las críticas y versiones difundidas públicamente. Según explicó, el paciente ingresó directamente al shock room, permaneció monitoreado durante toda su estadía y fue derivado a Rosario una vez que las condiciones clínicas permitieron realizar el traslado de manera segura.
Ante las distintas versiones que circularon en torno a la atención de Alejandro Perea, el director del hospital, Andrés Lanaro, encabezó una conferencia de prensa en la que presentó la versión institucional sobre lo ocurrido. Lanaro señaló que, antes de realizar declaraciones públicas, la institución se comunicó con la familia para ponerse a disposición y conocer la evolución del paciente.
De acuerdo con el relato del director, Perea, de 62 años, ingresó el martes a las 8:40 al efector, acompañado por un familiar, presentando un cuadro de importante excitación psicomotriz, desorientación temporal y espacial y sin posibilidad de expresarse verbalmente. Ante la imposibilidad de realizar un interrogatorio directo, el equipo médico recurrió a la información aportada por el familiar.
Lanaro explicó que el cuadro llevaba aproximadamente 30 minutos de evolución y que, inicialmente, se comenzó con un abordaje mediante medicación sedativa con el objetivo de poder controlar la situación y avanzar en el diagnóstico. El paciente fue ingresado directamente al shock room, el área de mayor criticidad del hospital, donde permaneció durante aproximadamente seis horas bajo monitoreo permanente de sus signos vitales, acompañado por médicos y personal de enfermería.
Estudios realizados y dificultades para completar el diagnóstico
Durante la permanencia de Perea en el hospital se realizaron análisis de laboratorio y un electrocardiograma, aunque este último no resultó concluyente debido al nivel de excitación y los movimientos involuntarios que presentaba el paciente.
También se había indicado una tomografía computada, pero el estudio no pudo concretarse debido a que requiere que el paciente permanezca completamente inmóvil durante su realización. Según explicó Lanaro, las condiciones clínicas de Perea no permitían llevar adelante el procedimiento de manera segura en ese momento.
El director agregó que el equipo médico mantuvo la medicación sedativa mediante un triple esquema y altas dosis, pero la respuesta fue baja, algo que calificó como una presentación “muy atípica” del cuadro. A partir de la evolución clínica, los resultados de los estudios y la dificultad para establecer el origen del cuadro, se decidió solicitar la derivación a un efector de mayor complejidad.
El traslado: desde el hospital remarcaron que no hubo demora en la atención
Uno de los principales puntos abordados durante la conferencia fue la supuesta demora en la atención y posterior traslado del paciente.
Lanaro fue contundente al señalar que “no hubo demora en la atención” y explicó que Perea ingresó directamente al shock room debido a la gravedad de su estado. Según detalló, permaneció allí durante toda su estadía, bajo monitoreo permanente y con la intervención del equipo médico y de enfermería.
Respecto del traslado, sostuvo que no podía realizarse hasta conseguir una estabilización suficiente, debido a los riesgos que implicaba movilizar a una persona en esas condiciones. Entre los peligros mencionó la posibilidad de broncoaspiración y depresión respiratoria asociada a la sedación.
“Cuando lo pudimos estabilizar, lo pudimos derivar”, explicó el director, quien remarcó que la prioridad fue garantizar que el traslado pudiera realizarse de manera segura.
El hospital aseguró que todos los equipos estaban disponibles
Otro de los puntos aclarados durante la conferencia estuvo relacionado con versiones que indicaban que el tomógrafo no habría estado disponible o funcionando.
Lanaro aseguró que el tomógrafo estaba operativo y que el equipo de salud necesario se encontraba presente en el efector. Detalló que durante la atención había tres médicos de distintas líneas profesionales en la guardia de adultos, además del equipo de enfermería, personal de diagnóstico por imágenes y laboratorio.
El director sostuvo que todos los recursos disponibles en la institución estuvieron a disposición del paciente y que, dadas las circunstancias y las condiciones clínicas que presentaba, se realizó el abordaje que consideraron más adecuado.
La familia, según el hospital, no cuestionó la atención
Durante la conferencia también se hizo referencia a las críticas surgidas en torno al caso. Lanaro manifestó que la institución mantuvo contacto con la familia y aseguró que el cuestionamiento al proceso de atención no surgió directamente de los familiares, sino de personas de su entorno y de algunos colegas.
El director señaló que el hospital puso a disposición de la familia toda la documentación correspondiente y recordó que la historia clínica pertenece al paciente, mientras que la institución tiene la responsabilidad de preservarla y ordenarla.
En ese sentido, informó que actualmente se está realizando un relevamiento administrativo de toda la información relacionada con el episodio, con el objetivo de preservar la documentación y reconstruir las circunstancias que rodearon la atención.
Derivación a Rosario
Finalmente, Lanaro confirmó que Alejandro Perea fue trasladado por vía terrestre mediante el sistema de emergencias SIES hacia la ciudad de Rosario.
Según explicó, la institución de destino fue determinada a través de la cobertura de obra social del paciente, mediante la correspondiente gestión de derivación.
Desde el hospital remarcaron que continuarán a disposición de la familia y expresaron su deseo de que Alejandro Perea tenga una pronta y satisfactoria evolución, mientras se continúa con el seguimiento administrativo del caso.



