
El magistrado Hernán Andrés Julián comenzó a delinear cuál será el perfil que buscará imprimirle al Juzgado de Familia de San Lorenzo. En una entrevista radial habló sobre las obligaciones de los padres, los conflictos familiares, la importancia del diálogo y la necesidad de que los jueces comprendan las realidades sociales antes de resolver un caso.
A pocos días de asumir al frente del Juzgado de Familia de San Lorenzo, Hernán Andrés Julián comenzó a mostrar cuáles serán los ejes de su gestión judicial. Lejos de una visión exclusivamente legalista, el magistrado planteó que el trabajo en el fuero de Familia requiere comprender las historias, los contextos culturales y las relaciones humanas que atraviesan cada expediente.
En diálogo con Radio 2, el juez sostuvo que uno de los principales desafíos de la Justicia es intervenir cuando los vínculos ya están deteriorados, aunque remarcó que muchas veces los conflictos podrían evitarse si existiera mayor comunicación entre las personas involucradas.
La función parental va mucho más allá del vínculo biológico
Consultado sobre las obligaciones que tienen los padres al tener un hijo, Julián sorprendió al señalar que el primer deber es, simplemente, reconocerlo.
Explicó que la cantidad de juicios por filiación demuestra que todavía existen numerosos casos en los que un padre no realiza el reconocimiento voluntario, lo que obliga a iniciar acciones judiciales para garantizar ese derecho.
Pero aclaró que la responsabilidad parental excede ampliamente el aspecto biológico. Para el magistrado, criar, cuidar, alimentar y acompañar en el desarrollo de un niño son funciones que, en muchas ocasiones, también pueden ser ejercidas por otros integrantes del entorno familiar o comunitario.
«No siempre esa función la cumple el progenitor. A veces la desempeñan un abuelo, un tío o incluso un vecino. Lo importante es que exista una referencia adulta que permita al niño crecer de manera saludable», explicó.
También reconoció que no existe un modelo único para ser padre o madre. Según su mirada, cada persona construye ese rol a partir de su propia historia, aunque consideró fundamental buscar acompañamiento cuando aparecen dudas o dificultades. En ese sentido, indicó que la intervención de escuelas, servicios locales de niñez o equipos interdisciplinarios suele ser una señal de que es necesario revisar cómo se está ejerciendo esa función.
Una Justicia que contemple las diferencias culturales y priorice el diálogo
Otro de los conceptos que marcaron la entrevista fue la necesidad de que los jueces comprendan las distintas realidades sociales antes de aplicar una decisión judicial.
Julián sostuvo que la ley es la misma para todos, pero advirtió que su aplicación no puede ignorar los contextos culturales y sociales de cada familia. Como ejemplo, mencionó que no puede analizarse del mismo modo una familia criada en ámbitos rurales que otra desarrollada en grandes centros urbanos, ya que ambas poseen historias, costumbres y formas de organización diferentes.
Por esa razón, defendió la importancia de que quienes integran la Justicia de Familia tengan formación en disciplinas como sociología, psicología y antropología, herramientas que considera indispensables para comprender el trasfondo de los conflictos antes de resolverlos.
No obstante, aclaró que existen límites que no admiten interpretaciones culturales. Entre ellos mencionó la igualdad entre hombres y mujeres y las situaciones de violencia, donde —afirmó— el Estado debe intervenir con firmeza para proteger derechos.
En materia de divorcios y conflictos posteriores a una separación, el nuevo juez también dejó entrever el estilo que buscará implementar en San Lorenzo. Según relató, una constante que observó durante su trayectoria judicial es que muchas parejas llegan a los tribunales sin haber vuelto a dialogar desde el momento en que decidieron separarse.
Por ese motivo, explicó que durante las audiencias suele generar espacios para que las partes puedan hablar antes de avanzar en definiciones judiciales. Incluso, cuando advierte que las posiciones están demasiado enfrentadas, prefiere fijar nuevas audiencias y otorgar algunos minutos para que intenten expresar aquello que nunca lograron decirse.
La mirada que dejó entrever en su primera entrevista pública anticipa un perfil de juez orientado a la conciliación, con fuerte énfasis en la escucha y en la comprensión de las realidades familiares, sin perder de vista que existen derechos que la Justicia debe garantizar de manera innegociable



