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SOEPU acusa falta de políticas industriales y advierte que Pampa Energía no volverá a operar

El conflicto en la planta de caucho sintético de Pampa Energía, en Puerto General San Martín, suma un nuevo capítulo. Desde el Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (SOEPU) denunciaron que la empresa continúa convocando de manera individual a los trabajadores para ofrecer acuerdos económicos, mientras ratificaron que la producción permanecerá paralizada hasta que se garantice la continuidad laboral de los 130 empleados afectados.

El secretario gremial de SOEPU, Rodrigo Jordana, aseguró que hasta el momento «no llegó ningún telegrama de despido», aunque sostuvo que la empresa mantiene conversaciones particulares con cada trabajador para intentar cerrar acuerdos económicos, una modalidad que el gremio considera un «despido encubierto».

Además, cuestionó que las propuestas económicas no son uniformes. Según explicó, empleados con la misma categoría y funciones recibieron ofertas diferentes, sin que exista un criterio conocido para establecer los montos.

Denuncian riesgos operativos en la planta

Jordana también manifestó preocupación por las condiciones de seguridad dentro del complejo industrial. Señaló que el sindicato mantiene personal para preservar las instalaciones y evitar riesgos ambientales, teniendo en cuenta que la planta está ubicada en una zona rodeada de barrios.

Sin embargo, denunció que la empresa desvinculó a integrantes de la brigada de emergencia, lo que redujo la dotación mínima necesaria para operar con seguridad. Incluso afirmó que se intentó ordenar la realización de maniobras de riesgo, como la desconexión de un buque con combustible líquido, situación que llevó a los trabajadores a detener esas tareas.

«Hoy la planta está segura porque los trabajadores que permanecen adentro mantienen los puestos críticos, pero las tareas operativas están frenadas», afirmó.

El gremio endurece su postura

Desde SOEPU sostienen que el cierre responde a una decisión empresarial vinculada a la caída del mercado interno tras la paralización de la actividad de Fate y cuestionaron tanto al Gobierno nacional como al provincial por la falta de políticas para sostener la industria y el empleo.

En ese marco, Jordana fue contundente al advertir que el complejo no volverá a ponerse en marcha mientras no se revierta la situación laboral.

«Nos vamos a quedar dentro del complejo hasta que los 130 compañeros recuperen su puesto de trabajo», aseguró.

El dirigente remarcó además que se trata de la única planta de producción de caucho sintético del país, por lo que el conflicto trasciende el ámbito local y plantea un fuerte impacto para el entramado industrial del Cordón Industrial y para la cadena productiva nacional.

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