Deportes
Tendencia

El derecho de imagen en el fútbol moderno: desafío entre la protección legal y el jugador de futbol como unidad de negocio

NOTA DE OPINIÓN POR: Guido Pazzi, abogado egresado de la Facultad de Derecho UNR, diplomado en Derecho Deportivo y Especializando en Derecho Deportivo UNR. 

Hoy en día, hablar de fútbol ya no es únicamente analizar resultados, rendimientos, estadísticas o cuestiones deportivas. El fútbol profesional se ha transformado en una verdadera industria del entretenimiento, donde la imagen de los futbolistas adquiere un valor económico, comercial y comunicacional cada vez más relevante. En ese contexto, resulta importante comprender que la imagen de una persona no es simplemente un recurso publicitario: es un derecho personalísimo, íntimamente ligado a su identidad. Dignidad y honor.

En nuestro ordenamiento jurídico, el “derecho de imagen”recibió una regulación expresa con la entrada en vigencia del Código Civil y Comercial de la Nación en 2015, dentro del proceso de constitucionalización del derecho privado. Esto significó reconocer de manera más clara la protección constitucional y convencional de los derechos inherentes a la persona humana, entre ellos, la propia imagen.

Este derecho presenta una doble dimensión: por un lado, protege a la persona humana frente a la captación, reproducción o difusión no autorizada de su imagen, retrato o voz; y por el otro, reconoce la posibilidad de que la persona humana (o deportista) autorice dichos usos mediante la correspondiente cesión o licencia.

En el ámbito deportivo, y particularmente en el fútbol profesional, esta cuestión adquiere especial relevancia. Hoy la imagen de un futbolista constituye un activo económico de enorme valor: campañas publicitarias, indumentaria deportiva, videojuegos, redes sociales, transmisiones audiovisuales, marketing digital y acuerdos comerciales giran constantemente alrededor de la exposición pública del deportista.

Un ejemplo muy claro puede verse en los tradicionales álbumes de figuritas de los mundiales de fútbol. Detrás de cada figurita existe un complejo sistema de autorizaciones, licencias y cesiones de derechos de imagen que permiten comercializar la imagen de los futbolistas a escala global. Lo mismo sucede con los videojuegos de fútbol, donde las empresas desarrolladoras necesitan licencias específicas para utilizar nombres, rostros, y demás elementosidentificatorios de jugadores. La explotación comercial de esas imágenes mueve millones de dólares y demuestra cómo el deporte moderno excede ampliamente el espectáculo deportivo para convertirse también en una industria del entretenimiento y del consumo.

Por ello, cuando un jugador firma un contrato profesionalcon un club, habitualmente también se regulan cuestiones vinculadas a la cesión o autorización del uso de su imagen por parte del club. Esa cesión puede permitirle a la institución explotar comercialmente o institucionalmentedeterminados contenidos vinculados al futbolista, utilizando su imagen para promocionar camisetas, sponsors, campañas de socios o productos oficiales, entre otras.

Sin embargo, ello no implica que el jugador pierda completamente el control sobre su identidad visual o comercial. En muchos casos, el deportista puede reservarse espacios de explotación individual, celebrando contratos personales con marcas o empresas ajenas al club, siempre dentro de los límites pactados contractualmente. Allí aparece una tensión interesante entre los intereses comerciales de las instituciones deportivas y la autonomía individual del futbolista sobre su propia imagen.

El desafío jurídico actual consiste precisamente en encontrar un equilibrio razonable entre ambas dimensiones: por un lado, la lógica empresarial y comercial del deporte moderno; por el otro, la protección de derechos fundamentales que pertenecen exclusivamente a la persona.

En definitiva, detrás de cada camiseta, publicidad, figurita o personaje de videojuego, existe un derecho que merece ser protegido. Porque la imagen no es solamente una herramienta de mercado: es también una manifestación de la personalidad, de la identidad y de la libertad individual del deportista.

Como abogado especializado en derecho deportivo, considero fundamental acercar estas discusiones jurídicas a la sociedad, especialmente en un contexto donde el deporte profesional, el comercio, y la tecnología evolucionan constantemente, planteando nuevos desafíos legales que exceden ampliamente lo que sucede dentro de una cancha.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba