
Más de 110 chicas y chicos le dieron vida, el domingo 10 de mayo, a un Encuentro Regional de Escuelitas de Básquet en «El Club de la Ciudad». Fue una mañana pletórica de pelotas naranjas y aros, en tres canchas que funcionaron de manera simultánea para garantizar el juego constante de todos los equipos.
Acudieron a la jornada de convivencia y juego delegaciones de PSM Básquet y de los clubes Independiente (Ricardone), Maciel (Maciel), Belgrano (Oliveros) y Paganini Alumni (Granadero Baigorria), a las cuales se sumaron, naturalmente, las y los representantes de Red Star.
Los organizadores estimaron en más de 300 las personas que concurrieron a mirar, alentar y cooperar, de una manera u otra, en este encuentro que forma parte de una especie de «fixture» ideado y acordado por los responsables de las escuelitas de básquetbol del Cordón Industrial. «Son chicos de 5 a 8 años que aún no están federados y tampoco juegan partidos. Por eso, cada institución organiza periódicamente un encuentro para que niñas y niños experimenten algo parecido a un partido; siempre, inmersos en lo social, que es lo primordial a su edad», explicó Federico Rodríguez, entrenador de la escuelita redestarina y coordinador de la disciplina en el club.

«La mejor manera de aprender es divirtiéndose, y si no les enseñamos a jugar, no van a divertirse»
«En estos encuentros ellos dan sus primeros pasos rumbo a un partido de básquet y nosotros les damos las herramientas para que empiecen a tener noción de la competencia que tendrán cuando crezcan», amplió Fede, quien también es el entrenador de las categorías del minibásquet (sub 9 y sub 11) y del equipo de Primera B que compite en la Asociación Rosarina. «Pero siempre», aclaró, «respetando la esencia del minibásquet, que ensalza el compartir, la camaradería, lo recreativo y lo lúdico. A esas edades, eso es lo importante, y no, que uno gane y otro pierda».
Licenciado en Educación Física, Fede entiende que «los valores del básquet, que incluyen a la amistad y al compañerismo, son los que deben primar, porque así se está más cerca de formar a buenas personas». No obstante, si estas nenas y estos nenes que hoy tienen entre 5 y 8 años siguen jugando al básquet, un día entrarán a la competencia en serio: «Por eso, los profes no debemos dejar de enseñarles el juego, de instruirlos en los fundamentos y los conceptos, porque si no les enseñamos, no les resultará divertido. Y la mejor forma de aprender es divirtiéndose», señaló.
«Cualquiera puede jugar»
Rodríguez conoce a Red Star de toda la vida porque además de dirigir, allí jugó desde la escuelita – precisamente – hasta la primera división. Y desde su lugar de coordinador abre las puertas: «Cualquiera puede jugar. Aquí tenemos o tuvimos niños con síndrome de Down, TGD, autismo. En esta etapa, que yo llamo ‘social’, juega el que quiere. Hasta los 13 años, chicas y chicos juegan juntos, porque la práctica puede ser mixta hasta esa edad. Quien quiera jugar no tiene más que venir al club. Le brindamos dos clases gratuitas para que él/ella vea si realmente le gusta el deporte, el ambiente y el entorno, y si es así, recién entonces se anota en el club, porque no se puede cobrar una cuota deportiva por anticipado, sin saber si va a estar a gusto».



