
La Asociación Mutual, Social y Deportiva Atlético de Rafaela, o para el mundo del fútbol, simplemente Atlético de Rafaela, trabaja desde hace años en la captación y posterior formación de jugadores jóvenes para nutrir a sus divisiones inferiores. Su programa, por serio y de calidad, ha ganado renombre en todo el país futbolero: de él surgieron – entre varios – los arqueros Marcelo Barovero (12 veces campeón – incluyendo Copa Libertadores – entre River, Vélez y el fútbol mexicano) y Axel Werner (campeón en Argentina con Boca y Rosario Central y de Liga Europa con Atlético de Madrid), el defensor Gabriel Schürrer (campeón de la Liga de España con La Coruña) y el delantero Lucas Albertengo (campeón de Copa Sudamericana con Independiente).
En esa búsqueda permanente de alimentar sus fuerzas básicas y trabajar en el desarrollo de éstas, la entidad rafaelina dio con el fundador de San Lorenzo Fútbol Club, el exfutbolista de – entre otros – Atlético Tucumán, Estudiantes de La Plata, Independiente Rivadavia y Tigre Juan Pablo Pereyra. Entre ambas instituciones se cerró un acuerdo para probar jugadores del club sanlorencino nacidos entre 2010 y 2012. El resultado: siete jugadores ya se incorporaron a «La Crema» de Rafaela y dos más están a la espera de lo mismo.
Estos son los protagonistas de este verdadero suceso en el deporte local: categoría 2010, Alejo Brau (centrodelantero) y Santiago Iñíguez (defensor central); 2011, Pedro Baca Caramuto (volante por izquierda) y Genaro Danelon (volante central), y 2012, Bautista Gutiérrez (lateral izquierdo) y Agustín Molnar Sardi (delantero por derecha). A ellos se suma el zaguero central Lucas Centurión, categoría 2008.
Pero además, hay una historia dentro de esta historia: la de los cuatro compañeros de curso que hoy acuñan sueños de profesionalismo en La Perla del Oeste…
De compartir el aula en el Misericordia a convivir en la Residencia Celeste
Agustín Molnar Sardi, Genaro Danelon, Pedro Baca y Bautista Gutiérrez cursaron primer año del secundario en la misma división del colegio situado en Avenida San Martín y Belgrano. Salvo Bautista, quien está en pensión externa, los demás se movieron, como seres inseparables, del salón de clases al hogar en donde Atlético aloja a sus más jóvenes talentos: la Residencia Celeste.
«Nos levantamos a las 7:15 / 7:30; vamos al comedor, desayunamos y nos vamos a ver los entrenamientos de las otras categorías; incluso, el de la Primera», empieza a narrar Agustín. «También charlamos con los entrenadores», agrega. Y así van entrando, muy de a poco, al espacio desde el que podrán saltar – o no – a la esfera de la alta competencia.
Por ahora (la pretemporada empezó, para ellos, este lunes 2 de febrero) tienen tiempo libre. «A la mañana tomamos mate; estamos bastante en nuestras habitaciones hasta la hora del almuerzo, y después, la siesta», prosigue el hijo de Carolina y Pablo. Se suman Pedro y Genaro, y ya sueltos los tres, se enciman para hablar: uno dice algo; otro, otra cosa; el primero vuelve a hablar; luego, el tercero. Y así. Emociones apremiantes de la adolescencia. ¡Qué envidia!
Detalles: tras cada una de las cuatro comidas del día (diagramadas por el cuerpo médico y nutricional de la institución), cada pibe debe lavar la vajilla. Y al final del día (lunes, miércoles y viernes, de 18 a 20; martes y jueves, doble turno, a las 7 y a las 18), hacen lo mismo con la ropa de entrenamiento «a mano». Son las normas de la Residencia, donde también conocieron y destacan «a Luis, que es como un padre para todos los chicos que estamos acá. A él podés contarle todo sobre cómo te sentís o lo que necesites». Así definen a Luis Trossero, el encargado del predio y de cuidar a los pibes de Rafaela desde hace más de 15 años. «Eso es un tema… Con los chicos hay que hablar, hay que estar. Pero se forman lindos grupos», define Luis, y enuncia: «La meta es que vayan a la escuela, practiquen y jueguen».
La escuela, sí o sí, y con buenas notas
Obligatoriamente, cada chico reclutado por Atlético debe completar su estudio secundario. El club busca el establecimiento educativo y lo anota, procurando que los horarios de asistencia no se superpongan con los de entrenamiento. «Nos exigen buenas notas. Bah… Que no nos llevemos materias«, dice uno de los chicos sanlorencinos, que ya tiene experiencia en desaprobar… En la Residencia hay una sala de estudio y existe un cuerpo de seguimiento, por parte del club, de cada trayectoria estudiantil. Las comidas, la higiene y la tutela también corren por cuenta de Atlético.
¿Y San Lorenzo FC? Talentos formados para un futuro profesional
Nacido hace dos años, San Lorenzo FC es un club distinto. «El espíritu es ofrecer oportunidades y experiencias a los chicos de la región para que puedan dar el salto desde el futbol regional hacia clubes de AFA e iniciar el camino para llegar a ser futbolistas profesionales», expone Giuliano Vedovaldi, el presidente. «En estos años lo consiguieron más de 30 chicos», agrega, con satisfacción. La metodología: «Durante la temporada pasada nos visitaron más de diez clubes y viajamos varias veces a Buenos Aires y a Santa Fe con delegaciones de distintas categorías», resume Giuliano.
Parece que la labor está dando frutos, porque además de Rafaela, otros clubes ficharon a jugadores de San Lorenzo FC: Independiente, a Jeremías Alanís y a Juan Ignacio Godoy (ambos, cat. 2010); Colón, de Santa Fe, a Thiago Jerez (2008) y a Nicolás Velásquez (2010); Tigre, a Dylan Blanco (2011) y a Sebastián Denis y Mikeas Olocco (2012), y Unión, de Santa Fe, a Valentín Bolibó (2011). Otros tres o cuatro jugadores podrían quedar en Rosario Central, Colón y Atlético Tucumán: «Estamos a la espera de las últimas pruebas y de confirmación de lugar en las pensiones. Ese es un grave problema de los clubes: ya casi no hay lugar de alojamiento», marcó Giuliano.
Con el mismo sueño, corazones felices gracias a la pelota
«Soy Agustín. Estoy muy contento de estar acá. Esto significa, para mí, un logro; era mi sueño desde chiquito».
«Soy Genaro. Me siento muy feliz porque nunca había estado en una pensión de club y porque vamos a jugar en los torneos de la AFA, cosa que siempre quise lograr».
«Soy Pedro. Para mí también es un logro esto, porque me llamaron de varios clubes antes y no había podido quedar. Soy feliz«.
Gracias, chicos, por ese deseo, esas ganas y esa felicidad. Tienen la chance de plantar su propia semilla en los inacabables y fértiles surcos del viejo y querido fútbol argentino. Ojalá, ustedes y todos los que son como ustedes, puedan cosechar para seguir haciendo crecer la inmensa gloria de la tierra de Diego Armando y Lionel Andrés.



