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Serán dos las noches de Carnaval en San Lorenzo, con diez comparsas

Pese a que se había anunciado que la celebración de este año tendría lugar durante sólo la noche del viernes 13 de febrero, pasado el mediodía de este miércoles se confirmó que serán dos las jornadas, sumando la del día sábado 14 del mismo mes.

Así lo comunicó Laura Vera, secretaria de Desarrollo Social de la Municipalidad local, agregando que la extensión fue decidida por el intendente, Leonardo Raimundo, en respuesta positiva al pedido de los representantes de las comparsas, que como se anticipa en el título, serán 10. Ese número también se oficializó este miércoles, tras la reunión mantenida entre la funcionaria mencionada y los delegados de las agrupaciones.

La celebración de Carnaval tendrá, al cabo, dos particularidades que la tornan diferente casi por completo a la de los últimos años: una es que durará apenas dos noches; la otra, más notoria, es que se desarrollará sobre la Avenida San Martín, «tal como los propios integrantes de las comparsas pedían desde hacía algunos años», aportó Vera.

La decisión del gobierno municipal de trasladar esta realización a la arteria principal de la ciudad, a un tramo céntrico de la misma, fue tomada en procura de devolver – si cabe el término – todo el esplendor, el color y el espíritu de festejo a un lugar donde los corsos se desarrollaron hasta los años ’80. «Las comparsas harán base en San Carlos y Avenida del Combate, donde estarán instaladas las carpas en las cuales cada integrante podrá comer y cambiarse», anunció Laura. «A la hora 21 comenzará el desfile, que desde ese punto tomará por Avenida del Combate hasta San Martín; por San Martín hasta Belgrano, y retornará por San Martín desandando el camino de ida», anticipó también.

Ese será el único, aunque seguramente, poderoso, número artístico de la noche. No habrá shows musicales ni elecciones de reinas. «Queremos que bajo el Cielo de Luces de la avenida puedan mostrar su arte, su trabajo de todo el año», explicó Vera. Los puestos de buffet también les fueron ofrecidos a las comparsas, «para que puedan obtener ingresos que les permitan comprar indumentaria o instrumentos musicales o para que puedan viajar a otros lugares en los que haya desfiles».

Yasi Berá, los años ’80 y el Carnaval como festejo esperado

Era otra época. Otro mundo, para mejor decir. La vida era harto diferente. Una vida en la que el contacto con lo que sucedía en otros sitios dependía de los dos canales de TV que se sintonizaban por estos pagos y de la radio, y en mucha menor medida, de diarios o revistas. Si hasta eran relativamente pocos los hogares donde había teléfono…

La farra del carnaval era esperada por la mayoría. Había toda una tradición emparentada con la joda, en el buen sentido: los corsos eran punto de encuentro y se hablaba desde varios días antes acerca de cómo y con quiénes uno iba a ir. Además, estaban la bendita – aunque injustamente nunca bien ponderada – costumbre de «jugar al carnaval», que consistía en la contienda a globazo limpio de varones contra mujeres, para mojar y no ser mojado (Además, reconozcamos que celebrábamos el impacto del globo en sí, más allá de cuánta agua le caía a la «víctima»).

En ese entorno, ese hábitat, ese transcurrir ochentoso de nuestras vidas, llegó en febrero de 1981 a San Lorenzo la comparsa Yasi Berá. Correntina como toda comparsa que se preciara de buena por entonces y fundada en 1969, era una de las más conocidas a nivel nacional. Brillaba cada año en el Festival Nacional del Carnaval de Corrientes y le disputaba el título de Mejor Agrupación a la legendaria Ará Berá, que para colmo, tres años antes había perdido trágicamente a 9 de sus integrantes en un accidente vial.

Así que casi en la cresta de la ola, con sus colores violeta y blanco refulgiendo en atuendos y ornamentación, Yasi Berá atronó y encendió la noche de la Ciudad Histórica en un desfile que se extendió por la Avenida San Martín desde la esquina con Falucho hacia el norte. Quien esto escribe recuerda la expectativa que campeaba en barrio Los Pacuces – y seguramente en tantos otros barrios – ante la llegada de la comparsa y cómo, junto a sus amigos de entonces, se diagramó la «colada» al desfile (para no pagar entrada, ¡claro!) a través del cerco de lo que era el Club Molinos Río de la Plata; hoy, predio de ACA. Fue todo un alarde de logística; bien pueden creerlo. Y todo, motivado por la visita de Yasi Berá.

Así se vivió. Entre pibes y pibas que batallaban armados de globos de agua, aerosoles con espuma y pomos con talco. Cuando el Carnaval se celebró sobre la Avenida San Martín.

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