
Con la llegada del verano y las altas temperaturas, la alimentación cumple un rol central para mantener el bienestar físico y prevenir malestares frecuentes como la deshidratación, la fatiga o la retención de líquidos. Adaptar lo que comemos y bebemos a esta época del año no implica hacer dietas estrictas, sino elegir mejor.
Según explicó la nutricionista Lic. Micaela Belluccini, uno de los principales aliados del verano son los alimentos frescos y de fácil digestión, especialmente las frutas y verduras de estación. Sandía, melón, durazno, tomate, pepino o lechuga no solo aportan vitaminas y minerales, sino que también contienen un alto porcentaje de agua, lo que ayuda a hidratar el organismo de forma natural.
En contraposición, Belluccini recomienda reducir el consumo de ultraprocesados, como snacks, comidas rápidas o productos con alto contenido de sodio. Este tipo de alimentos favorece la retención de líquidos, genera pesadez y aumenta la sensación de cansancio, algo especialmente incómodo durante los días de calor intenso.
La hidratación es otro eje fundamental. “No hay que esperar a tener sed para tomar líquidos”, señaló la especialista, y destacó la importancia de incorporar agua a lo largo del día. También sugirió sumar bebidas a base de alimentos, como licuados, jugos naturales o aguas saborizadas con frutas y verduras, que aportan nutrientes y facilitan una hidratación constante.
En relación al equilibrio alimentario, la nutricionista hizo hincapié en la necesidad de sostener hábitos saludables incluso después de los excesos de las fiestas. “Morirse de hambre no funciona: ese tipo de restricciones extremas termina derivando en culpa y atracones”, advirtió Belluccini. En ese sentido, remarcó que comer bien no implica castigarse, sino volver gradualmente a una alimentación variada y consciente.
Además, la especialista subrayó la importancia del movimiento diario. Actividades simples como caminar, nadar o realizar ejercicios al aire libre ayudan a mejorar la digestión, regular el apetito y sostener hábitos saludables incluso durante las vacaciones.
Por último, Belluccini advirtió sobre el consumo de alcohol, frecuente en reuniones sociales durante esta época. El alcohol deshidrata, aporta calorías vacías y puede potenciar los efectos del calor en el organismo, por lo que se recomienda moderar su ingesta.
Adoptar una alimentación consciente durante el verano no solo permite transitar mejor los meses de altas temperaturas, sino que también contribuye a incorporar hábitos saludables que pueden sostenerse a lo largo del año. Y si querés conocer más sobre recetas saludables y cuidado del cuerpo, podés seguir a la nutricionista en Instagram como @lic.micabelluccini



