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Incendios de pastizales: lo que hay que saber

El verano es casi sinónimo de diversión, relax, vacaciones, celebraciones y más; todos estaremos de acuerdo en eso. Muchos sustantivos de ese estilo se encolumnan cuando se habla de la temporada estival. Pero ésta – como todo en la vida – tiene su contracara; sobre todo, en los tiempos recientes: desafortunadamente, estamos empezando a pensar también en los incendios de pastizales cuando llega el estío a nuestro hemisferio.

No hace falta aclarar que esa idea afín que se nos ocurre tiene que ver con los datos de la realidad de los últimos años: fuegos aquí y allá que dejaron pérdidas más que cuantiosas, causaron un daño imposible de cuantificar – por su magnitud – al medio ambiente y hasta se cobraron su cuota de vidas humanas.

¿Por qué pasa lo que pasa?

Transcurren los veranos y los incendios consumen pastizales sin solución de continuidad. Cada vez, mil y una personas tomaron la palabra y dijeron lo que querían, pero acá estamos, igual que siempre. Puede que haya gente desinformada, pero en la opinión de Juan José Juárez, de Bomberos Voluntarios San Lorenzo, hay mucho desapego a las reglas y a las recomendaciones: «El 99,9 por ciento de los incendios de pastizales se producen a partir de que gente prende fuego al pasto para ‘limpiar’ su campo o su terreno de bichos y, de paso, dejarlo cortito, y el asunto se le va de las manos», afirma con severidad el suboficial principal y encargado de Prensa y Difusión de la entidad.

«Siempre recomendamos que no hagan eso, pero no nos hacen caso», se resigna Juanjo. Y explica: «Las personas lo hacen porque es la forma más fácil y barata de limpiar el terreno, pero no se dan cuenta del riesgo grande que se corre: puede incendiarse el auto, la casa».

Juárez sabe de lo que habla, claro. «Anoche mismo (miércoles 07/01) hubo un incendio grande en un campo de Ricardone. Pasa también al costado de las rutas. Comúnmente aumenta su número en verano, pero sucede durante todo el año».

Entonces…

Falta de precipitaciones, baja humedad, altas temperaturas, sol inclemente, vegetación seca. Caldo de cultivo para la profusión de incendios. Entonces:

  • No hay que encender fuego en donde abunde la vegetación seca. Tampoco hay que fumar, porque aún cuando no se arrojen colillas de cigarrillos, cenizas o fósforos, una mínima chispa que se desprenda puede generar un foco ígneo de proporciones.
  • No dejar residuos en el terreno, sea éste grande o chico, ni en las rutas, porque pueden funcionar como combustible.
  • Evitar el uso de maquinarias que emitan chispas y no estacionar un vehículo sobre pastizales secos, ya que el caño de escape caliente puede iniciar un incendio.

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