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Red Star y «La Pileta de la Inclusión»: un sueño cumplido, un acto de amor

(Foto: gentileza Danisa Zendra)

Pedro Bompar tiene 11 años. Cursa sexto grado en el Colegio San Carlos. Llegó ál mundo padeciendo osteogénesis imperfecta, la patología conocida como «huesos de cristal» y que, entre otras tantas afecciones, le impide caminar. Por eso, se moviliza en silla de ruedas. Podría decirse que al nacer «no ligó». Podría.

Por su constitución ósea y muscular, Pedro necesita ejercitarse en el agua. La natación le hace bien. Desde hace tiempo, concurre a la pileta del club Red Star. Y en la tardecita de ayer, jueves, él fue el protagonista principal de un hecho que el presidente de la institución, Claudio Contreras, no vaciló en definir como «un antes y un después en la vida del club»: la inauguración de la «Pileta de la Inclusión», construida especialmente para personas como Pedrito, quien también es el creador del nombre impuesto, en lugar de «Pileta de Pedrito», como la directiva redestarina propuso. Miren, amigos y vecinos: tan pequeño y aún así, capaz de hacer cambiar de idea a toda una pléyade de adultos acostumbrados a tomar decisiones una detrás de la otra. Y capaz de concretar un acto de enorme generosidad y humildad.

Claudio Contreras: «Pedro solo logró que formáramos un único y gran equipo de trabajo»

Tras el corte de cintas del nuevo natatorio ejecutado por Pedro, su «hermano, sólo que no de sangre» Benjamín, la entrenadora Isabel Castro (ideóloga de la nueva pileta), el intendente sanlorencino Leonardo Raimundo y el presidente del Concejo Deliberante, Hernán Ore, se procedió al descubrimiento del cuadro donde reza – escrito por el propio Pedro -el nombre de la nueva pileta. Luego, el titular de Red Star fue el primero en tomar la palabra cedida por el moderador del acto y secretario municipal de Deportes, Roque Caballero.

«Red Star es un club deportivo, competitivo y de alto rendimiento, pero con Pedro nos dimos cuenta de que no teníamos rampas de acceso ni puertas grandes, y que los escalones del ingreso a la pileta eran una dificultad«, dijo ante una concurrencia en la que se mezclaban socios en general (Ricardo Remondino, vitalicio, no pudo evitar emocionarse cuando se le solicitó ofrendar unas palabras), deportistas, entrenadores, funcionarios, prensa, directivos del club y también, personas ajenas al mismo.

Claudio le cedió prácticamente todo el crédito a la afable y destacada entrenadora de natación de la institución, Isabel Castro: «Un día, Isa me llamó y me dijo, simplemente, ‘Necesito hablar con vos’. Y me propuso hacer esta pileta. Hablamos, discutimos, nos pusimos de acuerdo y empezamos a trabajar», simplificó, y sonrió al comentar: «Rompimos medio club, porque la pileta no entraba por ningún lado: Pero acá está. Así, cumplimos en devolverle a la ciudad algo de todo lo que ella nos dio en nuestros 80 años de vida«.

Al cabo, y luego de agradecer «a todo el equipo de trabajo del club», Contreras enalteció una vez más a Pedrito: «Logró que comisión directiva, personal de mantenimiento, personal de limpieza, socios, deportistas, el club en general y proveedores formáramos un gran y único equipo para que esto sea realidad».

Isabel Castro: la entrenadora y la mentora

«Cuando tomé como profesora a Pedro, empecé a ver todos los inconvenientes que a él y a otras personas con discapacidad, y hasta a los adultos mayores, se les presentaban con la estructura de acceso a la pileta», detalló Isa. A partir de ello le planteó al presidente hacer mejoras graduales: sustituir unas lonas de las que rodean y cierran la pileta; luego, instalar una nueva puerta de entrada, «Y al final, la pileta nueva», dijo, con un brillo en sus ojos que denotaban su emoción. «Todo lo que Pedro genera es vida», resumió, con su sensibilidad de mujer que los hombres, tan torpes, jamás podremos alcanzar.

(Foto: gentileza Stella Stewart)

La Pileta de la Inclusión tiene 7 metros de largo, casi 4 de ancho y 1,30 de profundidad. Está ubicada al lado de la piscina grande – detalle que fue celebrado por Mirco Rodríguez, director provincial de Personas con Discapacidad, presente en la reunión – y cuenta con dos diferencias sustanciales: «La temperatura del agua es de 31 ó 32 grados, contra los 29 de la pileta grande. Esto obedece a que los chicos como Pedro y Bauti y las personas de edad tienen menos movilidad y les cuesta más entrar en calor», explicó Isabel. Lo otro es que la carpa que la cubre también está calefaccionada a una temperatura mayor.

Pedro: «No me importó que le pusieran mi nombre»

(Foto: gentileza de la mamá de Pedro, quien pidió ser así mencionada)

Con un humor contagioso y un ánimo desbordante (no se cansó de pedirle al cronista de Cordón Plus que decorara con stickers esta nota) que desmiente la ingratitud con que la vida lo recibió, Pedro Bompar recibió un diploma que certifica que desde ahora es Socio Para Toda La Vida de Red Star y, como si hablar frente a una concurrencia de 60 personas fuera lo más natural del mundo, contó: «Cuando me pidieron que escribiera una frase para usarla como nombre, tuve que guardarla bien en secreto. No me importó que la pile llevara mi nombre. Me pareció mucho mejor el que le pusimos. Y el nombre en el cartel lo escribí yo mismo».

Posdata: Las grandes acciones comienzan con pequeños actos

Cada logro notable, cada acción grandiosa y cada movimiento transformador pueden rastrear sus raíces a un comienzo humilde; a menudo pasado por alto. El progreso gradual es lo que lleva a grandes cosas; no se necesita un cambio drástico o un plan perfecto desde el principio. Sólo una idea. Y un sueño detrás del cual ir. Y amor. Aquí lo tienen, chicas y muchachos: La Pileta de la Inclusión es y será un acto de amor.

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