
La ciudad acompaña con preocupación a uno de sus vecinos más queridos: Mauricio Guirao, el joven que conmovió al país en Gran Hermano 2016 con su historia de vida y su lucha por adoptar a su hermanito, atraviesa una nueva y compleja recaída en su batalla contra el cáncer.
A los 33 años, Mauricio contó que los últimos estudios detectaron una “mancha” en el cerebelo, luego de haber enfrentado un cáncer de colon con metástasis en pulmones durante dos años. Hoy convive con mareos, náuseas y dolores intensos, pero sostiene la misma fuerza que lo llevó a conquistar el corazón del público en el reality.
“No me queda otra que meterle”, escribió en redes.
Un beltranense que conmovió al país
Mauricio saltó a la fama en 2016, cuando ingresó a Gran Hermano representando a Fray Luis Beltrán. Su historia fue una de las más emocionantes de esa edición: su familia había encontrado a un bebé abandonado en un baldío y, con pocos recursos, decidieron criarlo. Con el tiempo, Mauricio se convirtió en su referente afectivo, lo llamó su hermanito y se propuso un objetivo enorme: ganar el reality para poder construir una casa y lograr la adopción.
Su historia generó un enorme apoyo dentro y fuera del programa. Llegó a la final y obtuvo el tercer puesto, pero la visibilidad pública ayudó a que finalmente la familia consiguiera la guarda preadoptiva del niño. El reencuentro después del reality fue uno de los momentos más recordados: Mauricio lloró, lo abrazó y prometió seguir adelante por él.
Vuelve a luchar — y no está solo
Hoy, casi diez años después, vuelve a necesitar del apoyo de todos. En sus redes explicó que se encuentra bajo medicación y a la espera de nuevos estudios para definir el tratamiento.
“Estoy empezando una semana más que nada por el tema de la rifa. Me alegra ver que la gente es tan buena… la empatía es algo hermoso”, escribió en un mensaje cargado de agradecimiento.
Para poder costear medicamentos y posibles sesiones de radioterapia, lanzó una rifa solidaria que ya sumó más de 20 premios donados por vecinos, comercios locales y seguidores de todo el país. En Beltrán, donde muchos lo conocen de chico, la respuesta fue inmediata.
“Yo sé que entre todos podemos”, expresó emocionado.
Una comunidad unida por su lucha
La historia de Mauricio siempre estuvo atravesada por la solidaridad: creció en un barrio con dificultades, ayudó a criar a su hermanito adoptado, trabajó desde joven y nunca dejó de remar. Hoy, esa misma comunidad que lo vio luchar desde chico vuelve a ponerse a su lado.
En los próximos días publicará el flyer con los números disponibles de la rifa y los premios donados. Para quienes quieran colaborar desde cualquier punto del país, compartió su alias: Mauri.rayos / Mauricio Jesús Guirao



